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Soportes AMC: una idea compartida que nació para medir mejor las pulverizaciones

Foto del escritor: Florencia Lucero Heguy
Florencia Lucero Heguy
hace 1 día
5 min de lectura

Actualizado: hace 5 horas

Juan Molina, socio fundador de Grupo APC, secretario de FeArCA y fundador de Soportes AMC, cuenta cómo una necesidad concreta del trabajo a campo, el intercambio con el especialista internacional Alan McCracken y una idea tan simple como innovadora dieron origen a una herramienta que hoy utilizan técnicos, ingenieros y aplicadores para evaluar pulverizaciones terrestres, aéreas y con drones.


La calidad de una aplicación agrícola no se puede mejorar si primero no somos capaces de medirla. Esa fue, en definitiva, la idea que estuvo detrás del nacimiento de Soportes AMC. Las tarjetas hidrosensibles existen desde hace muchos años y son una herramienta muy valiosa para observar qué está ocurriendo con una pulverización. Pero en nuestro trabajo cotidiano encontrábamos una dificultad concreta: necesitábamos una manera práctica, precisa y estandarizada de colocarlas para obtener información realmente útil. Así comenzamos a desarrollar nuestros propios soportes. Buscábamos poder regular la altura y el ángulo de las tarjetas y, sobre todo, contar con una herramienta que nos permitiera comparar qué estaba sucediendo durante una aplicación. Con el tiempo, esos primeros desarrollos comenzaron a ser utilizados por cada vez más técnicos e ingenieros que compartían la misma necesidad. Y ahí entendimos que no estábamos simplemente fabricando un accesorio: estábamos desarrollando una herramienta para resolver un problema concreto de la calidad de aplicación.



Una idea que cambió el desarrollo

Hace aproximadamente cuatro años ocurrió algo que terminó marcando un antes y un después para el proyecto. Le enviamos uno de nuestros soportes, como regalo, a Alan McCracken, uno de los mayores especialistas del mundo en calidad de aplicación. Alan dedicó toda su vida a estudiar y medir pulverizaciones, por lo que para nosotros su mirada tenía un enorme valor. Su primera reacción fue de sorpresa. Nunca había tenido un soporte con esas características. Pero lo más importante vino después. Alan nos hizo una sugerencia muy sencilla: ¿por qué no convertir el soporte en una veleta que se orientara automáticamente enfrentando al viento? La idea parecía simple, pero tenía una enorme importancia desde el punto de vista técnico. Si queremos analizar correctamente una pulverización, necesitamos que las tarjetas reciban las gotas en condiciones comparables. Al lograr que el soporte se oriente en función del viento, conseguimos que las tarjetas enfrenten siempre la misma componente de viento y puedan captar de manera más representativa las gotas finas de una pulverización. Esa idea terminó dando origen a las veletas AMC. Decidimos que AMC fuera también el nombre del producto como reconocimiento a Alan McCracken y al enorme aporte que realizó al desarrollo. Para nosotros representa mucho más que un nombre: representa una manera de entender la innovación. Las buenas ideas se potencian cuando el conocimiento se comparte.

Medir para tomar mejores decisiones

Una tarjeta hidrosensible puede mostrar muchísima información. Pero para que esa información sea realmente útil tenemos que colocarla correctamente y, después, saber interpretarla. Nuestros soportes permiten trabajar a diferentes alturas y posiciones, tanto en formato fijo como en formato veleta. De esta manera podemos analizar cobertura, distribución, tamaño de las gotas y comportamiento de la pulverización. Esto es aplicable a diferentes tecnologías. Podemos utilizar los soportes para evaluar una aplicación terrestre, una aplicación aérea o una realizada con drones. La tecnología que transporta la pulverización puede cambiar, pero la necesidad de saber qué está pasando con las gotas sigue siendo exactamente la misma. Y ahí aparece una cuestión que considero fundamental: no alcanza con aplicar; tenemos que saber cómo estamos aplicando. Medir permite calibrar los equipos, evaluar distintas configuraciones, analizar el comportamiento de las gotas y tomar decisiones a partir de información objetiva. También nos permite trabajar sobre uno de los grandes desafíos de las aplicaciones agrícolas: reducir la deriva sin perder eficacia.


mediciones a campo con Soportes AMC
mediciones a campo con Soportes AMC

La innovación tiene que resolver problemas

En Soportes AMC entendemos la innovación de una manera bastante concreta. No creemos que innovar sea necesariamente hacer algo complejo o incorporar tecnología por el solo hecho de incorporarla. Muchas veces una innovación importante surge de resolver de manera sencilla un problema que existe desde hace mucho tiempo. Una pequeña mejora puede parecer insignificante, pero cuando pensamos que detrás de una aplicación hay millones de hectáreas pulverizadas, esa mejora puede tener un impacto enorme. Por eso escuchamos permanentemente a quienes trabajan con nuestras herramientas: productores, aplicadores, ingenieros, técnicos e investigadores. Muchas de las mejoras que incorporamos nacen precisamente de esas conversaciones y de observar qué sucede en condiciones reales.

El campo es el lugar donde se valida todo

Para nosotros, una herramienta de aplicación tiene que funcionar en el campo. Esa es la prueba definitiva. Todo lo que desarrollamos se prueba primero en condiciones reales de trabajo. Allí aparecen situaciones que muchas veces no pueden reproducirse en un laboratorio: diferentes cultivos, velocidades de viento, temperaturas, humedad, equipos, configuraciones y condiciones operativas. La experiencia acumulada en esas mediciones es una parte fundamental de lo que hacemos. Por eso no queremos que Soportes AMC sea simplemente una empresa que fabrica soportes. Nuestro objetivo es que cada herramienta ayude a generar información para mejorar una aplicación.

El crecimiento de los drones abre un nuevo escenario

El crecimiento de los drones agrícolas nos presenta un escenario particularmente interesante. La agricultura está incorporando cada vez más herramientas capaces de trabajar con precisión y sobre superficies específicas. Pero esa evolución también exige contar con métodos que permitan comprobar qué tan bien estamos haciendo las cosas. Los drones no son una excepción. Al igual que sucede con un avión o una máquina terrestre, necesitamos conocer el comportamiento de las gotas, evaluar la cobertura y entender qué ocurre en diferentes condiciones. Por eso creemos que el futuro no pasa por desarrollar soluciones para una única tecnología. Tenemos que desarrollar herramientas que permitan medir la calidad de la aplicación independientemente del equipo utilizado. La agricultura de precisión va a seguir avanzando y, con ella, también la necesidad de generar datos confiables.

El próximo paso: medir más y mejor

Estoy convencido de que el futuro de las aplicaciones agrícolas estará cada vez más relacionado con la información. Vamos a tener mejores equipos, mejores sistemas de navegación, mayor automatización, drones más eficientes y herramientas capaces de trabajar con prescripciones cada vez más precisas. Pero toda esa tecnología necesita algo fundamental: datos que permitan saber si estamos logrando el resultado que buscamos. Para nosotros, medir mejor es el primer paso para producir mejor. El desafío está en transformar esos datos en decisiones concretas: cómo configurar un equipo, qué tamaño de gota buscar, cómo trabajar frente a determinadas condiciones meteorológicas o cómo reducir una pérdida de producto sin comprometer la eficacia del tratamiento.

Una historia que empezó con una necesidad concreta

Cuando miro hacia atrás, Soportes AMC nació de una necesidad muy sencilla: queríamos medir mejor las pulverizaciones. Después apareció el intercambio con Alan McCracken, una idea que parecía pequeña pero que terminó siendo determinante y, a partir de ahí, un proceso permanente de prueba, desarrollo y aprendizaje. Eso también explica cómo entendemos la innovación.

No se trata solamente de desarrollar un producto. Se trata de escuchar al que está trabajando, entender el problema, medir, probar y volver a mejorar. La tecnología agrícola avanza muy rápido y tenemos por delante un escenario en el que la calidad de aplicación va a ser cada vez más importante. Habrá nuevos equipos, nuevos sistemas de aplicación y nuevas formas de generar información. Pero hay algo que no va a cambiar: necesitamos saber qué ocurre con las gotas cuando llegan al objetivo. Una gran innovación no siempre nace de una gran idea. A veces nace de escuchar, compartir conocimiento y animarse a mejorar esos pequeños detalles que, cuando se multiplican en millones de hectáreas, terminan haciendo una gran diferencia.

Ese es el camino que queremos seguir recorriendo con Soportes AMC: desarrollar herramientas simples, útiles y precisas que ayuden a quienes aplican a conocer mejor lo que están haciendo y, en definitiva, a mejorar la calidad de las aplicaciones agrícolas.

 

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