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México destinará US$2,1 millones para fortalecer a productores de maíz e incorporar drones agrícolas

Aplica Noticias
hace 11 minutos
3 min de lectura

El programa «El Maíz es la Raíz» alcanzará a 5.631 productores de maíz nativo y contempla maquinaria de uso colectivo, drones para aplicar bioinsumos, capacitación y bancos comunitarios de semillas.


El Gobierno de Yucatán, en México, destinará una inversión de 40 millones de pesos mexicanos, equivalentes a aproximadamente US$2,14 millones, para fortalecer la producción de maíz nativo y mejorar las condiciones de trabajo de las comunidades rurales. La iniciativa beneficiará a 5.631 productores y contempla, entre sus principales herramientas, la incorporación de tecnología agrícola, incluidos drones para la aplicación de bioinsumos. La milpa es un sistema agrícola ancestral que combina principalmente maíz, frijol y calabaza en una misma parcela, y constituye una de las bases de la agricultura tradicional maya.

 

Los recursos forman parte del programa «El Maíz es la Raíz», impulsado mediante un convenio entre el Gobierno de México y el Gobierno de Yucatán, que tendrá vigencia hasta 2030. El acuerdo fue firmado por la directora general de Alimentación para el Bienestar, María Luisa Albores González, y el secretario de Desarrollo Rural del estado, Edgardo Medina Rodríguez, con la participación del gobernador Joaquín Díaz Mena.

Según informaron las autoridades, los fondos correspondientes a 2026 se entregarán a las comunidades milperas mediante tarjetas del Bienestar. El objetivo es fortalecer la producción, preservar las variedades tradicionales de maíz y generar mejores oportunidades de ingresos para las familias productoras.



 

 


Drones y maquinaria de uso comunitario

Uno de los componentes de mayor interés para el sector de las tecnologías de aplicación es la creación de las denominadas milpatecas, espacios comunitarios que permitirán compartir herramientas, maquinaria y equipamiento agrícola. Dentro de las alternativas tecnológicas contempladas aparecen los drones agrícolas, que podrán utilizarse para aplicar bioinsumos en las parcelas. La iniciativa apunta a incorporar estas herramientas en un esquema de producción agroecológica, junto con capacitación y asistencia técnica para los productores. El programa también prevé ferias de proveeduría para facilitar el acceso de las comunidades a herramientas y maquinaria ligera, con un esquema de utilización colectiva.

 

 

Conservación de semillas y asistencia técnica

Otro eje de la iniciativa será la creación de bancos comunitarios de semillas, destinados a seleccionar, secar, almacenar y conservar variedades nativas y criollas de maíz. A esto se sumará el acompañamiento técnico en territorio, con capacitación en agroecología y acciones para fortalecer la organización de las comunidades milperas. El programa también incorpora una dimensión de participación social: por disposición de la presidenta Claudia Sheinbaum, las tesorerías de todos los comités comunitarios estarán a cargo de mujeres, con el propósito de ampliar su participación en la administración de los recursos y las decisiones productivas.

 

 

Transformación y agregado de valor

La propuesta no se limita a mejorar la producción primaria. También busca que las comunidades puedan procesar sus cosechas y generar productos con mayor valor agregado. Entre los proyectos previstos figuran la instalación de tortillerías comunitarias y la elaboración de productos empacados, como tostadas, para comercializarlos a precios justos. La intención es que una mayor proporción del valor generado por la actividad agrícola permanezca en las propias localidades y contribuya a mejorar los ingresos de las familias rurales. El Gobierno estatal informó que trabaja en el mejoramiento de 1.300 kilómetros de caminos sacacosechas y que 1.200 productores ya cuentan con sistemas de riego y paneles solares.

 

 

Una iniciativa que combina tradición y tecnología

La incorporación de drones en este programa se inscribe en una estrategia más amplia de México para fortalecer la producción de maíces nativos y los sistemas agroalimentarios comunitarios. El desafío será avanzar desde la incorporación de estas tecnologías hasta su utilización efectiva en el campo, con productores capacitados, equipos disponibles y protocolos adecuados para la aplicación de bioinsumos.

 


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