Moscas estériles y liberación aérea, la estrategia contra el gusano barrenador del ganado
La técnica utiliza radiación para esterilizar machos de la mosca Cochliomyia hominivorax y liberarlos en zonas estratégicas, con el objetivo de interrumpir su reproducción.

La expansión del gusano barrenador del ganado volvió a poner en primer plano una herramienta que ya tuvo un papel decisivo en campañas de erradicación en América: la Técnica del Insecto Estéril (TIE). El método consiste en producir masivamente moscas, esterilizarlas mediante radiación y liberarlas en el ambiente para reducir progresivamente la población silvestre. Pero su funcionamiento no depende solamente de la tecnología utilizada para esterilizar los insectos. La forma en que se distribuyen en el territorio, la cobertura de las áreas afectadas y la continuidad de las liberaciones son factores centrales para alcanzar resultados.
En un escenario de expansión de la plaga en América Central y México, especialistas de distintos países analizaron estas herramientas durante un taller regional organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con participación de representantes del Servicio de Inspección Sanitaria Animal y Vegetal de Estados Unidos (USDA-APHIS) y de la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (COPEG). El encuentro se realizó en octubre de 2026 y puso el foco en la necesidad de fortalecer la vigilancia y coordinar las respuestas sanitarias.
Cómo se aplica la técnica del insecto estéril
El procedimiento comienza en instalaciones especializadas, donde se crían grandes cantidades de Cochliomyia hominivorax. Una vez alcanzada la etapa de pupa, los insectos son sometidos a una dosis controlada de radiación ionizante que provoca esterilidad reproductiva. Luego, los ejemplares llegan a la etapa adulta y se preparan para su liberación. En los programas de control, el objetivo es que los machos estériles se apareen con hembras silvestres. Como estas generalmente se aparean una sola vez, la reproducción queda interrumpida cuando el apareamiento ocurre con un macho estéril. De esa manera, las liberaciones reiteradas aumentan la proporción de machos estériles frente a los silvestres y reducen las posibilidades de que la población se multiplique. La radiación se aplica en condiciones controladas durante el proceso de producción: las moscas liberadas no se vuelven radiactivas. La técnica tampoco busca eliminar directamente a las larvas que ya están presentes en las heridas de los animales, por lo que requiere medidas sanitarias complementarias.
La dispersión aérea, una pieza clave para cubrir grandes superficies
La liberación aérea permite distribuir los insectos estériles sobre áreas extensas y de difícil acceso, una ventaja importante en regiones ganaderas donde la plaga puede propagarse a través de grandes territorios. Los aviones utilizados en estas operaciones transportan los ejemplares y los liberan siguiendo recorridos planificados. La distribución debe responder a criterios técnicos definidos por los programas sanitarios, que determinan las zonas prioritarias según la situación epidemiológica, la presencia de focos y los objetivos de control. La planificación de los vuelos busca cubrir de manera adecuada las superficies seleccionadas y sostener la presencia de moscas estériles en el ambiente. La frecuencia de las liberaciones, la cantidad de ejemplares y la superficie que debe abarcar cada operación dependen de las condiciones del programa y de la información disponible sobre la población de la plaga. La estrategia también puede contemplar liberaciones terrestres en determinados contextos. Sin embargo, la dispersión aérea ofrece una herramienta especialmente útil cuando es necesario intervenir sobre extensas áreas rurales. La operación no termina con el vuelo. La vigilancia de la población silvestre y el seguimiento de los resultados permiten evaluar si las liberaciones están contribuyendo a reducir la reproducción y orientar las siguientes intervenciones.
Panamá, un antecedente central en la erradicación
La experiencia de América del Norte y Central muestra la importancia de sostener este tipo de programas durante períodos prolongados. La técnica fue una herramienta decisiva en la campaña que permitió erradicar al gusano barrenador de Estados Unidos, México y Centroamérica, y posteriormente mantener una barrera sanitaria en el corredor del Darién, en Panamá. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el OIEA, la campaña histórica se extendió durante décadas: la erradicación avanzó desde Estados Unidos, en 1982, hasta Panamá, en 2006. La liberación de moscas estériles fue fundamental para ese proceso y para sostener la barrera que buscaba evitar el avance de la plaga hacia el norte. La capacidad de producción resulta determinante para mantener operaciones de esa magnitud. Las instalaciones de COPEG en Panamá cumplen un papel central en el abastecimiento de insectos estériles para los programas regionales.

Una herramienta que necesita vigilancia sanitaria
Durante el taller regional organizado por el IICA y el OIEA, los especialistas coincidieron en que la Técnica del Insecto Estéril debe integrarse con otras medidas de prevención y control. Entre ellas figuran la detección temprana, el diagnóstico de laboratorio, la notificación de casos sospechosos y el control de la movilización de animales. La participación de los productores también es fundamental. La mosca deposita sus huevos en heridas recientes o húmedas, y las larvas se alimentan de tejido vivo. Por eso, la revisión frecuente del ganado, la atención de las lesiones y la notificación oportuna de infestaciones sospechosas contribuyen a reducir el riesgo de propagación. La trazabilidad y el movimiento responsable de animales permiten, además, mejorar la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias y reducir las posibilidades de que la plaga llegue a nuevas zonas. En el encuentro, representantes de servicios veterinarios oficiales, organismos internacionales y entidades del sector productivo destacaron la necesidad de fortalecer el intercambio de información y armonizar protocolos entre países. El objetivo es evitar que los avances logrados en un territorio se vean comprometidos por la persistencia de focos en regiones vecinas.

El desafío de sostener la estrategia
La TIE no es una intervención aislada, sino una herramienta de control poblacional que requiere planificación, infraestructura, producción continua y coordinación sanitaria. Su eficacia depende de que los machos estériles alcancen una presencia suficiente frente a los ejemplares silvestres y de que las liberaciones se mantengan de acuerdo con las necesidades del programa. Para la ganadería, la estrategia representa una alternativa de control que no depende de aplicar insecticidas para interrumpir la reproducción de la mosca. Sin embargo, no reemplaza el tratamiento veterinario de los animales infestados ni las medidas de prevención en los establecimientos. La experiencia regional demuestra que la erradicación del gusano barrenador exige combinar ciencia, logística aérea, vigilancia epidemiológica y cooperación internacional. La liberación de insectos estériles es uno de los componentes más importantes de esa respuesta, pero su resultado depende de la continuidad y la coordinación de todo el sistema sanitario.


