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Honduras completó 20 vuelos para estimular lluvias en zonas agrícolas

Aplica Noticias
20 oct
3 min de lectura

La iniciativa abarcó una superficie estimada de hasta 2,3 millones de hectáreas y demandó una inversión cercana a los US$750.000.

 


Honduras completó 20 vuelos de estimulación artificial de lluvias destinados a contribuir a mitigar los efectos de la sequía sobre la producción agropecuaria y favorecer la recuperación de las reservas hídricas. El programa, coordinado por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), tuvo una cobertura estimada de entre 1,8 y 2,3 millones de hectáreas y una inversión aproximada de US$750.000. La iniciativa fue ejecutada por la empresa mexicana Startup Renaissance y se concentró en zonas agrícolas, cuencas hidrográficas y áreas vinculadas con embalses estratégicos para el abastecimiento de agua y la generación de energía. Tras completar las 20 operaciones previstas inicialmente, quedó un remanente de aproximadamente 180 litros de producto, suficiente para realizar hasta dos vuelos adicionales, siempre que las condiciones meteorológicas fueran favorables.

Cómo funciona la estimulación artificial de lluvias

El procedimiento consiste en dispersar un producto líquido a base de yoduro de plata sobre formaciones nubosas que presentan condiciones atmosféricas adecuadas. La técnica busca favorecer los procesos microfísicos dentro de las nubes para propiciar la formación de partículas de hielo y contribuir al desarrollo de precipitaciones. El piloto Víctor Torres, integrante de Startup Renaissance, explicó que durante las 20 operaciones se aplicaron aproximadamente 100 litros de producto por vuelo, con un total de 2.000 litros dispersados. El procedimiento depende de la presencia de nubosidad y de condiciones meteorológicas favorables. Por eso, la estimulación no consiste en crear nubes desde cero ni garantiza que se produzcan lluvias en todos los sectores intervenidos. Torres también aclaró que el sistema no utiliza cohetes, sino la aplicación del producto líquido desde aeronaves.

Las zonas agrícolas y las cuencas alcanzadas

Las operaciones se concentraron en distintas regiones de Honduras, entre ellas Valle, Choluteca, el sur de Francisco Morazán, el sur de El Paraíso, Comayagua, La Paz y sectores del departamento de Yoro. El operativo también incluyó áreas vinculadas con la represa hidroeléctrica Francisco Morazán, conocida como El Cajón, la cuenca del río Aguán y el valle de Cantarranas. La selección de estos territorios respondió a la necesidad de favorecer las precipitaciones en regiones productivas y contribuir a mejorar la disponibilidad de agua para la agricultura, la ganadería y las reservas estratégicas. El equipo procuró cubrir los polígonos delimitados por las autoridades y aprovechó las condiciones meteorológicas disponibles durante la ventana prevista para las operaciones, con vuelos realizados casi a diario.

US$750.000 de inversión para enfrentar la sequía

El programa demandó una inversión aproximada de US$750.000, con una participación del sector privado cercana al 13%. Entre los participantes se encuentran representantes de la industria azucarera y productores de vegetales. El esfuerzo forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno hondureño para responder al déficit hídrico y reducir la vulnerabilidad de los sistemas productivos. En paralelo, la SAG impulsa medidas de asistencia a productores, desarrollo de sistemas de riego, construcción de reservorios y preparación de pozos para fortalecer la disponibilidad de agua en las explotaciones agropecuarias. Estas acciones buscan complementar la estimulación de lluvias, dado que la modificación artificial de las precipitaciones depende de condiciones meteorológicas específicas y no sustituye las inversiones necesarias en infraestructura hídrica.


La principal incógnita: ¿cuánta lluvia adicional se logró?

Aunque los responsables del operativo señalaron que recibieron testimonios favorables en algunas de las zonas atendidas, todavía no existe evidencia estadística suficiente para determinar qué incremento de las precipitaciones puede atribuirse directamente al programa. Wilmer Caballero, coordinador del programa Siembra de Nubes de la SAG, indicó que se observaron coincidencias temporales entre algunas intervenciones y las lluvias registradas en determinadas áreas. Sin embargo, aclaró que esas coincidencias no permiten establecer por sí solas una relación causal. Por ese motivo, las autoridades realizarán una evaluación técnica a partir de los registros de cada vuelo y del análisis de las precipitaciones, los niveles de los embalses y los caudales de las cuencas intervenidas. El resultado será clave para determinar si la iniciativa produjo beneficios medibles y si existen fundamentos para repetirla o ampliarla en futuras campañas.

 


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