El campo suma ojos en el cielo: drones para combatir el delito rural
Productores y autoridades bonaerenses acordaron un plan integral de seguridad rural para General Pueyrredón que incorpora drones, cámaras, georreferenciación y refuerzo del patrullaje. La tecnología aérea busca complementar la vigilancia terrestre y mejorar la capacidad de respuesta en una extensa zona productiva.

La tecnología de drones suma una nueva función en el campo: además de relevar cultivos, monitorear lotes y realizar aplicaciones, comienza a ocupar un lugar en las estrategias de seguridad rural. En el cordón frutihortícola de Mar del Plata, productores y autoridades de la provincia de Buenos Aires acordaron incorporar recorridas aéreas con drones para supervisar sectores de difícil acceso y reforzar la prevención del delito. La medida forma parte de un plan integral de seguridad rural para el partido de General Pueyrredón, acordado durante una reunión entre representantes del sector productivo y funcionarios del Ministerio de Seguridad bonaerense. El esquema contempla distintas herramientas tecnológicas y operativas: drones, cámaras de monitoreo, georreferenciación de establecimientos, controles vehiculares y un mayor despliegue del Comando de Prevención Rural (CPR).
El desafío no es menor. De acuerdo con representantes de los productores, la Patrulla Rural debe cubrir aproximadamente 500 kilómetros de caminos rurales, además de una extensa superficie productiva y sectores periurbanos. En ese escenario, la vigilancia aérea aparece como una herramienta capaz de complementar al patrullaje tradicional y aportar información desde una perspectiva que no está disponible desde un vehículo terrestre.
Una mirada desde el aire
La incorporación de drones apunta principalmente a supervisar lugares de difícil acceso, detectar movimientos sospechosos y ampliar la cobertura territorial. Su función, en este esquema, no reemplaza a los patrulleros sino que busca aportar información para mejorar la prevención y la capacidad de respuesta. Para una zona productiva como la de General Pueyrredón, donde conviven establecimientos hortícolas, frutícolas y producciones de distintas escalas, contar con una herramienta que pueda desplazarse rápidamente y observar sectores extensos puede representar una ventaja operativa. El presidente de la Asociación de Productores Frutihortícolas de General Pueyrredón, Ricardo Velimirovich, explicó que durante las reuniones con las autoridades se planteó precisamente la utilización de drones para llegar a sectores donde el acceso terrestre presenta dificultades. La lógica es similar a la que la agricultura de precisión viene aplicando sobre los lotes: obtener información desde el aire para tomar mejores decisiones sobre el territorio. En este caso, el objetivo no es determinar el estado de un cultivo, sino aportar información para la seguridad de los establecimientos y los caminos rurales.
Seguridad y producción
La preocupación por los robos viene creciendo entre los productores de la zona. El sector ha denunciado hechos vinculados con el ingreso a establecimientos y el robo de producción, incluidos episodios relacionados con establecimientos frutícolas y plantaciones de kiwi. Para el productor, el problema no se limita al valor económico de lo sustraído. En una explotación agropecuaria, un hecho de inseguridad puede afectar instalaciones, herramientas, maquinaria, infraestructura productiva y, especialmente, la continuidad de las actividades. Por eso, el nuevo esquema busca combinar prevención, tecnología y comunicación. Además de los drones, se prevé instalar cámaras de monitoreo en accesos estratégicos y fortalecer los canales de comunicación entre los productores y los distintos cuarteles policiales. También se contempla la realización de controles vehiculares y operativos de saturación. La georreferenciación es otro de los componentes centrales. A través del programa “Tranqueras Seguras”, se busca contar con información precisa sobre la ubicación de los establecimientos rurales para facilitar la llegada de la Policía y de los servicios de emergencia. En una zona con grandes extensiones productivas, conocer exactamente dónde está cada establecimiento puede ser tan importante como disponer de un móvil para llegar hasta él.
Del monitoreo del cultivo a la seguridad rural
El avance de esta tecnología abre además una nueva posibilidad para el ecosistema de drones que ya se está desarrollando alrededor del agro. Durante los últimos años, los drones agrícolas fueron incorporándose a tareas como el relevamiento de lotes, monitoreo de cultivos, detección de problemas, generación de mapas, conteos y aplicaciones localizadas. Ahora, las mismas capacidades de vuelo y observación comienzan a utilizarse para resolver necesidades que exceden estrictamente la producción. La diferencia está en los sensores, la configuración del equipo, la operación y, especialmente, en el objetivo de la misión. Mientras un drone agrícola puede generar información sobre el estado de un cultivo, uno destinado a seguridad puede estar orientado a observar caminos, accesos, movimientos y sectores específicos del territorio. En ambos casos existe un denominador común: la capacidad de obtener información desde el aire y utilizarla para tomar decisiones con mayor rapidez.
Un sistema, no solamente un drone
Uno de los aspectos más importantes del plan es que la incorporación de drones no se plantea como una solución aislada. La estrategia combina vigilancia aérea, cámaras, patrullaje terrestre, georreferenciación y comunicación directa con los productores. El objetivo es generar una red de información que permita detectar situaciones de riesgo y mejorar los tiempos de respuesta. En ese sentido, el drone funciona como un componente más de una arquitectura tecnológica y operativa. El desafío será determinar cómo se integrará la información obtenida durante los vuelos con los centros de monitoreo, las fuerzas de seguridad y los productores. Allí aparece uno de los principales potenciales de la tecnología: no solamente observar, sino generar información útil y accionable.
Una tecnología que vuelve a mirar al campo desde arriba
El uso de drones para seguridad rural no es completamente nuevo en Mar del Plata. En 2022, durante la entrega de patrulleros destinados a reforzar la Patrulla Rural, las autoridades bonaerenses ya habían anunciado la adquisición de drones para la vigilancia de campos. La novedad actual es que la tecnología vuelve a aparecer dentro de un esquema más amplio de seguridad para el territorio rural, junto con herramientas de georreferenciación, cámaras y comunicación. Para el agro, el proceso resulta significativo. El drone dejó de ser únicamente una herramienta asociada a la agricultura de precisión. Su capacidad para volar sobre grandes superficies, acceder a lugares complejos y generar información en tiempo real está ampliando sus aplicaciones. En el cordón frutihortícola de Mar del Plata, esa evolución comienza a trasladarse del lote al territorio: del monitoreo del cultivo a la protección de la producción.
La seguridad rural, de esta manera, suma una nueva dimensión tecnológica. Y para los productores, contar con más ojos sobre el campo puede convertirse en una herramienta clave para proteger no sólo sus establecimientos, sino también la actividad que se desarrolla dentro de ellos.






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