El avión que “lee” el lote: Travicar lleva la tasa variable a la fertilización aérea
La empresa brasileña presentó sus desarrollos para pulverización, fertilización y siembra aérea, con especial foco en la automatización y el control de dosis.

Desde Aplica entrevistamos a Bruno De Souza, representante de Travicar, durante el 1° Congreso de Aeroaplicación y Combate de Incendios, realizado en Marcos Juárez, Córdoba. La empresa brasileña, con más de cinco décadas de trayectoria y origen en Río Grande del Sur, desembarcó en Argentina con una sucursal en Alta Gracia, Córdoba, desde donde busca ampliar su presencia en el mercado de la aviación agrícola.
Durante el encuentro, Travicar presentó parte de la tecnología que desarrolla para la aeroaplicación, desde componentes mecánicos hasta sistemas electrónicos y de agricultura de precisión. “Presentamos desde la parte mecánica, con las bombas, llaves y filtros, hasta la parte de los banderilleros satelitales, con todo el reporte, monitoreo y mapeo”, explicó De Souza. La propuesta apunta a integrar los distintos componentes del avión agrícola con sistemas que permitan obtener mayor información de cada trabajo y, al mismo tiempo, mejorar la precisión de las aplicaciones. Pero uno de los desarrollos que concentró la atención fue una nueva compuerta eléctrica para fertilización y siembra aérea, diseñada para trabajar con tasa variable y compensación automática de acuerdo con la velocidad de vuelo.

Una compuerta para líquidos y sólidos
De Souza destacó que uno de los aspectos diferenciales del nuevo sistema es que una misma compuerta puede utilizarse tanto para aplicaciones líquidas como para productos sólidos. “La compuerta tiene como característica algo bastante interesante: en una misma compuerta se puede hacer tanto la aplicación de líquidos como la aplicación de sólidos”, señaló. El sistema permite además controlar la dosis de fertilización y siembra de acuerdo con la velocidad del avión. El concepto es particularmente relevante para la aviación agrícola porque la velocidad de vuelo no necesariamente permanece constante durante una operación. Si el piloto realiza una pasada a 200 kilómetros por hora y otra a 220, una tasa fija de aplicación podría generar diferencias en la cantidad de producto distribuido por superficie. Con el nuevo sistema, esa variación puede ser compensada automáticamente. “Si en un campo vas a hacer una aplicación con una tasa fija de 50 kilos por hectárea, pero entra una pasada a 200 kilómetros y otra a 220, esta diferencia es compensada por la compuerta”, explicó De Souza. De esta manera, el sistema busca mantener la dosis objetivo por hectárea independientemente de las variaciones de velocidad durante el vuelo.
Fertilización con dosis diferente dentro del mismo lote
La tecnología también permite llevar la tasa variable a la fertilización aérea. Por ejemplo, un mismo lote puede dividirse en diferentes ambientes productivos y recibir distintas dosis de fertilizante. Una zona puede requerir 50 kilos de urea por hectárea, otra 80 y una tercera 100. De acuerdo con De Souza, esa información puede cargarse previamente en el software para que el sistema modifique automáticamente la dosis durante el vuelo. “Si en la fertilización aérea querés hacer parte del lote con 50 kilos de urea, otra parte con 80 y otra parte con 100, esto puede ser hecho en el software, dividido en el software y aplicado con la dosis correcta en cada parte del campo”, explicó. Así, el avión deja de trabajar únicamente con una dosis uniforme para toda la superficie y puede responder a la variabilidad existente dentro de un mismo lote.

Del avión aplicador al avión conectado
El desarrollo presentado por Travicar se inscribe en una transformación más amplia que atraviesa a la aviación agrícola: la incorporación de electrónica, georreferenciación, mapeo, monitoreo y datos para tomar decisiones más precisas durante una operación.
La empresa trabaja en una línea que integra los componentes físicos de los equipos con sistemas de información capaces de registrar y controlar lo que sucede durante cada vuelo. En ese sentido, los banderilleros satelitales forman parte de una arquitectura tecnológica que permite sumar reportes, mapas y monitoreo de las operaciones, aportando información que luego puede utilizarse para evaluar el trabajo realizado. Para Travicar, el próximo paso está en profundizar esa integración y sumar nuevos desarrollos.
Más precisión para la aviación agrícola
La incorporación de tasa variable a la fertilización aérea abre una nueva posibilidad para el sector: utilizar el avión no solamente como una herramienta para cubrir grandes superficies rápidamente, sino también como una plataforma capaz de adaptar la aplicación a las necesidades específicas de cada ambiente del lote. La posibilidad de combinar mapas de prescripción, velocidad de vuelo y regulación automática de la compuerta permite avanzar hacia una aplicación más precisa del insumo y reducir las diferencias entre la dosis planificada y la efectivamente distribuida. Para De Souza, allí está uno de los principales saltos tecnológicos. “Eso es una revolución porque hace que el avión pueda trabajar más de manera más eficiente y hacer trabajos que antes no se podían hacer con este nivel de eficiencia”, sostuvo.
La evolución tecnológica que presentó Travicar en Marcos Juárez muestra hacia dónde avanza la aeroaplicación: menos operación basada exclusivamente en parámetros fijos y más trabajo integrado con datos, mapas, automatización y control en tiempo real. Para una actividad que necesita combinar velocidad, precisión y eficiencia, la posibilidad de que un avión pueda modificar automáticamente su dosis según velocidad de vuelo y prescripción agronómica representa un nuevo paso en la incorporación de la agricultura de precisión al trabajo aéreo.


