top of page

Bruno Cortiglia: “La actividad aeroagrícola será cada vez más tecnológica y complementaria entre aviones y drones”

Aplica Noticias
16 oct
4 min de lectura

El presidente de CAPBA e integrante de FeArCA analiza las perspectivas de la próxima campaña, el avance de los drones y los desafíos regulatorios del sector. Para Cortiglia, el futuro de la actividad estará marcado por la tecnología y la complementariedad entre aviones y drones.


El empresario aeroaplicador y presidente de la Cámara de Aeroaplicadores de la Provincia de Buenos Aires (CAPBA), e integrante de la Comisión Directiva de FeArCA, analiza las perspectivas para la próxima campaña, los desafíos económicos de las empresas y la evolución de los drones pulverizadores. También plantea la necesidad de unificar criterios regulatorios y avanzar hacia una mayor precisión en las aplicaciones.

Con dos aviones y una superficie de trabajo de entre 40.000 y 50.000 hectáreas por campaña, Bruno Cortiglia desarrolla su actividad aeroagrícola en el centro-norte y este de La Pampa y el oeste de la provincia de Buenos Aires. Desde su experiencia como empresario del sector y dirigente institucional, observa una campaña con oportunidades de crecimiento, aunque condicionada por los costos operativos, la rentabilidad de los productores y los desafíos que plantean las condiciones climáticas. En diálogo con Aplica, Cortiglia analiza el escenario que enfrenta la actividad, el avance de los drones pulverizadores y las inversiones que marcarán el futuro de la pulverización agrícola. Además, pone el foco en la necesidad de mejorar la coordinación entre las normativas provinciales y municipales para favorecer una actividad competitiva, segura y responsable.




Aplica: ¿Cómo llega el sector aeroagrícola a la próxima campaña? ¿Qué expectativas tienen en cuanto a la demanda de servicios, los costos operativos y la situación económica de los productores?

Bruno Cortiglia: El sector aeroagrícola llega a la próxima campaña con buenas perspectivas por la llegada de El Niño, pero también con un riesgo importante por las abundantes lluvias que podrían registrarse, lo que complicaría la producción y la logística del campo. Debemos prepararnos para una campaña intensa, en la que vamos a tener la posibilidad de aumentar las hectáreas trabajadas. Sin embargo, los productores van a seguir controlando mucho sus costos y eligiendo cuidadosamente qué servicios contratar, porque los márgenes continúan siendo chicos. En síntesis, las perspectivas son favorables, pero los costos y la rentabilidad de cada empresa siguen siendo determinantes.

Aplica: ¿Con cuántos aviones trabajan actualmente y cuántas hectáreas realizan por campaña? ¿Qué cultivos y zonas concentran la mayor parte de la actividad y cuáles son los tratamientos más demandados?

Bruno Cortiglia: Nuestra empresa cuenta actualmente con dos aviones y trabajamos entre 40.000 y 50.000 hectáreas por campaña. Abarcamos el centro-norte y este de La Pampa, además del oeste de la provincia de Buenos Aires. Los cultivos en los que más trabajamos son soja, maíz, girasol y trigo, mientras que los tratamientos más demandados son las aplicaciones de insecticidas y fungicidas.

Aplica: ¿Cómo está evolucionando la incorporación de drones pulverizadores en el agro? ¿Los consideran una competencia, una herramienta complementaria o una oportunidad para ampliar los servicios? ¿Qué lugar ocupan la agricultura de precisión y los sistemas de medición de calidad de aplicación?

Bruno Cortiglia: El dron es una herramienta que vino para quedarse. Con el tiempo va a ir desarrollándose y mejorando su productividad. Mi opinión es que hoy en día el dron se está utilizando más para la comercialización y el marketing que para la producción. Creo que puede ser un complemento muy importante tanto para una empresa de pulverización aérea como para una terrestre. La pulverización aérea tiene años de estudios y capacitaciones, y los drones deberían seguir el mismo camino.

Aplica: ¿Cómo impactan las normativas nacionales, provinciales y municipales en la actividad aeroagrícola? ¿Qué cambios regulatorios consideran prioritarios para mejorar la competitividad, garantizar la seguridad operacional y promover aplicaciones responsables?

Bruno Cortiglia: Las normativas tienen un impacto directo en la actividad aeroagrícola. Desde mi punto de vista, uno de los desafíos más grandes es la falta de coordinación entre los distintos niveles de regulación. Uno de los cambios más importantes sería unificar los criterios técnicos entre provincias y municipios, establecer reglas claras en las que las restricciones estén basadas en criterios técnicos, ambientales y sanitarios, y simplificar los trámites. Esos son los principales aspectos en los que pondría el foco.

Aplica: ¿Cómo imaginan la actividad en los próximos cinco años? Entre la evolución de los aviones, los drones, la tecnología de aplicación y las exigencias ambientales, ¿cuáles serán las principales inversiones y los desafíos para las empresas aeroagrícolas?

Bruno Cortiglia: Mirando hacia el futuro, veo una actividad aeroagrícola más integrada a la tecnología, con mayor precisión en los controles de aplicación y mejoras que permitan ajustar las necesidades de cada lote y lograr una mayor eficiencia operativa.

Veo una actividad complementaria entre aviones y drones. Los aviones van a seguir teniendo una ventaja fundamental: cubrir grandes superficies en períodos cortos, aprovechando las mejores condiciones ambientales. Los drones, por su parte, van a ir encontrando su lugar, aportando mayor flexibilidad para determinadas aplicaciones y condiciones de trabajo. Las principales inversiones estarán orientadas a seguir apostando a las nuevas tecnologías, tanto en los aviones como en los drones. El desafío más importante será saber cómo complementarlos.




Una actividad que busca mayor eficiencia

Las perspectivas de Cortiglia reflejan los principales desafíos que atraviesa el sector aeroagrícola: aprovechar una posible mayor demanda de servicios sin perder de vista la rentabilidad, incorporar tecnología que aporte eficiencia y avanzar hacia un marco regulatorio con criterios técnicos coordinados. En ese escenario, los aviones y los drones aparecen como herramientas con capacidades diferentes que pueden integrarse en función de las características de cada lote, las condiciones de trabajo y los objetivos de la aplicación. Para las empresas, el desafío será combinar ambas tecnologías con capacitación, precisión y eficiencia operativa.

 


bottom of page