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Argentina y Chile refuerzan su alianza sanitaria para combatir plagas agrícolas

Aplica Noticias
28 sept
4 min de lectura

Autoridades sanitarias de ambos países se reunieron en Mendoza para fortalecer la cooperación fitosanitaria y avanzar en estrategias conjuntas contra plagas de importancia económica.


Argentina y Chile profundizaron su agenda de cooperación en materia de sanidad agropecuaria y protección fitosanitaria, con una reunión de autoridades nacionales y provinciales realizada en Mendoza. El director nacional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile, Domingo Rojas Philippi, y la presidenta del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), María Beatriz “Pilu” Giraudo, mantuvieron un encuentro de trabajo con el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; el presidente del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN), José Orts; y el ministro de Producción provincial, Rodolfo Vargas Arizu.

La reunión permitió revisar distintas líneas de cooperación entre los organismos sanitarios y avanzar en una agenda común frente a los desafíos que enfrenta la producción agropecuaria de la región. Uno de los principales ejes fue la protección fitosanitaria, tanto por su impacto directo sobre los cultivos como por su importancia para mantener y ampliar el acceso de la producción frutihortícola a los mercados internacionales.

Una agenda sanitaria que cruza la cordillera

Durante el encuentro, Rojas Philippi destacó la importancia del trabajo conjunto entre Argentina y Chile y señaló que ambos países enfrentan desafíos sanitarios, fitosanitarios y zoosanitarios similares. El funcionario chileno remarcó además la importancia del intercambio de experiencias y conocimiento técnico entre los organismos de ambos países como una herramienta para acompañar el desarrollo productivo. La agenda binacional tiene un antecedente concreto en Mendoza: ISCAMEN y el SAG mantienen desde hace años una cooperación que incluye la producción y provisión de material biológico destinado al control de plagas. Uno de los principales resultados es el envío a Chile de insectos estériles de mosca del Mediterráneo, producidos en la Bioplanta Multipropósito Santa Rosa, ubicada en el departamento de Santa Rosa, Mendoza. Los insectos son enviados a distintas regiones de Chile de acuerdo con las necesidades operativas definidas por el SAG. La continuidad de estas entregas constituye uno de los ejemplos más concretos de cooperación técnica entre ambos países y demuestra la posibilidad de utilizar capacidades desarrolladas en Argentina para fortalecer programas sanitarios en la región.

La técnica del insecto estéril

La producción de insectos estériles constituye una de las herramientas utilizadas dentro de los programas de manejo integrado de plagas. En el caso de la mosca del Mediterráneo, los insectos son criados masivamente en condiciones controladas y posteriormente sometidos a un proceso de esterilización. Los machos estériles son liberados sobre las zonas donde se busca reducir las poblaciones de la plaga. Al aparearse con hembras silvestres, no generan descendencia viable y contribuyen así a disminuir progresivamente la población del insecto. La estrategia permite reducir la presión de la plaga sin depender exclusivamente de aplicaciones químicas y forma parte de un enfoque de manejo que combina distintas herramientas sanitarias. Para Mendoza, además, representa una capacidad tecnológica estratégica: la provincia no solamente utiliza la técnica para sus propios programas de control, sino que produce y suministra material biológico para otros países.



Mosca del Mediterráneo y Lobesia botrana

Durante la reunión también se analizaron dos de los principales desafíos fitosanitarios para la región: mosca del Mediterráneo y Lobesia botrana, conocida como polilla de la vid. Ambas plagas tienen especial importancia para la producción frutícola y vitivinícola y requieren estrategias de vigilancia y control sostenidas. El presidente de ISCAMEN, José Orts, señaló que existe desde hace aproximadamente un año y medio una mesa conjunta de trabajo integrada por SENASA, SAG e ISCAMEN. El objetivo de este espacio es coordinar respuestas frente a los problemas sanitarios que afectan a ambos países y avanzar en políticas de largo plazo que permitan generar soluciones para los productores. La cooperación adquiere particular relevancia en una región donde la producción agrícola y los intercambios comerciales atraviesan las fronteras nacionales.

La Bioplanta de Mendoza, centro tecnológico

La visita del director nacional del SAG incluyó un recorrido por la Bioplanta Multipropósito Santa Rosa, donde pudo conocer las capacidades desarrolladas por Mendoza en materia de control y manejo de plagas. Durante la jornada se realizó una presentación sobre los diferentes programas operativos de ISCAMEN y se recorrieron las instalaciones de producción. La delegación también visitó el Centro de Empaque de Adulto Frío, una instalación vinculada con el acondicionamiento del material biológico antes de su liberación. Además, se presentó el sistema de liberación terrestre de adultos fríos de mosca del Mediterráneo, una tecnología desarrollada para mejorar la distribución del material biológico en las áreas bajo tratamiento. Rojas Philippi destacó especialmente la infraestructura y el desarrollo tecnológico observado durante la visita a la Bioplanta.

Tecnología que cruza fronteras

La cooperación entre Mendoza y Chile muestra cómo las estrategias de sanidad vegetal pueden adquirir una dimensión regional. En este caso, la capacidad instalada en Mendoza permite generar material biológico que es utilizado en programas sanitarios desarrollados del otro lado de la cordillera. El intercambio no se limita a la provisión de insectos. También comprende transferencia de conocimientos, desarrollo tecnológico, intercambio de experiencias y coordinación de estrategias de manejo de plagas.

Para los organismos sanitarios, esta articulación resulta especialmente importante frente a un escenario productivo en el que las plagas no reconocen fronteras y en el que las exigencias de los mercados internacionales requieren sistemas de vigilancia y control cada vez más eficientes.

Una estrategia regional para una producción más sostenible

El trabajo conjunto entre SENASA, SAG e ISCAMEN apunta a consolidar capacidades técnicas para responder a los desafíos sanitarios que enfrenta la producción agropecuaria de Argentina y Chile. La producción y liberación de insectos estériles constituye, en este marco, una alternativa tecnológica que permite complementar otras herramientas de manejo y reducir la dependencia de tratamientos químicos en determinadas estrategias de control. La experiencia de Mendoza también posiciona a la provincia como un proveedor regional de tecnología aplicada a la sanidad vegetal. La provisión de material biológico a Chile, sumada al intercambio técnico entre los organismos, demuestra que el desarrollo de capacidades locales puede convertirse en una herramienta de cooperación internacional. El desafío hacia adelante será profundizar esta articulación y ampliar el intercambio de tecnologías y conocimientos para enfrentar plagas de importancia económica, proteger la producción y sostener el acceso de las frutas y otros productos agropecuarios de la región a los mercados internacionales.

 


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