Fertilizantes: compras a último momento, costos elevados y preocupación por el abastecimiento de fósforo para el maíz

El mercado opera con cautela y los productores priorizan las compras de cobertura inmediata. La urea exige cada vez más toneladas de maíz para su adquisición, mientras que el MAP mantiene una relación de precios desfavorable y enfrenta restricciones de oferta de cara a la gruesa.
El mercado argentino de fertilizantes atraviesa un escenario de compras moderadas, precios relativamente estables y preocupación por la disponibilidad de algunos productos de cara a la campaña gruesa. De acuerdo con el informe de mercado elaborado por IF (Ingeniería en Fertilizantes), los productores están priorizando las adquisiciones necesarias para las aplicaciones inmediatas y postergan el resto de las decisiones comerciales. El comportamiento responde a un cambio en las condiciones económicas que anteriormente incentivaban las compras anticipadas. La estabilidad cambiaria, la ausencia de brechas para arbitrar importaciones y un crédito que dejó de resultar atractivo frente a la inflación redujeron los incentivos para adelantar operaciones. En ese contexto, la urea aparece como uno de los insumos que más presión ejerce sobre los márgenes agrícolas, particularmente en la zona núcleo.
La relación entre fertilizantes y granos, cada vez más exigente
Uno de los datos destacados del relevamiento es el deterioro de la relación insumo-producto. Mientras los fertilizantes mantuvieron sus cotizaciones, los precios de los granos registraron bajas durante las últimas semanas. El maíz FAS descendió a US$180 por tonelada, con una caída del 8% desde septiembre, mientras que el trigo se ubicó en US$203 por tonelada, un retroceso semanal del 5,5%. Como consecuencia, actualmente se necesitan 3,33 toneladas de maíz para comprar una tonelada de urea. Se trata del nivel más elevado desde junio, un 7% por encima del promedio del período 2020-2026 y un 15% superior al registrado en la misma semana de 2025. En términos de poder de compra, una tonelada de maíz permite adquirir actualmente unos 300 kilos de urea, 44 kilos menos que hace un año. La situación es todavía más exigente para los fertilizantes fosfatados. El MAP requiere 5,44 toneladas de maíz para comprar una tonelada del producto, una relación que representa un deterioro del 28%. Frente a la soja, la relación también empeoró: se necesitan 2,74 toneladas, un 12% más que los valores de referencia. Según IF, para recuperar el promedio histórico de poder de compra sería necesario que el MAP bajara aproximadamente US$216 por tonelada.

Abastecimiento de fósforo: una preocupación para el maíz tardío
El informe también advierte sobre las limitaciones de oferta de fertilizantes fosfatados. Entre octubre y diciembre se despachan habitualmente unas 303.000 toneladas de MAP, mientras que las importaciones promedio para ese período rondan las 189.000 toneladas. Sin embargo, al momento del relevamiento no había barcos en curso, una situación que genera incertidumbre sobre el abastecimiento para el maíz tardío. A septiembre, las importaciones de fertilizantes fosfatados —incluidos MAP, DAP, SPT y NPS— alcanzaron 1,05 millones de toneladas, un 15% menos que en igual período del año anterior. Además, el avance de los fertilizantes NPS no alcanza a compensar las 145.000 toneladas faltantes de MAP. En nitrogenados, la producción estimada de Profertil, de 944.000 toneladas, sumada a las importaciones por 791.000 toneladas, totalizó una oferta de aproximadamente 1,74 millones de toneladas. Las importaciones de urea registraron una caída interanual del 12%.
La demanda de nitrógeno dependerá de las lluvias de noviembre
De cara a la campaña gruesa, IF señala que la demanda de nitrógeno para los maíces tardíos y las refertilizaciones estará condicionada por la evolución de las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño. Con el maíz sembrado en un 47,3% y reservas hídricas escasas en el oeste de la región núcleo, se espera que las compras se distribuyan de manera escalonada, con dosis ajustadas y adquisiciones concentradas cerca de las ventanas de aplicación. Este comportamiento podría generar tensiones en una oferta de urea que no presenta excedentes importantes. En cuanto a los otros cultivos, la soja registraba un avance de siembra del 2,3%, con expectativas de una baja reposición de fertilizantes, mientras que el girasol, con el 58,7% de avance, ya contaba con sus necesidades cubiertas.
Precios locales e internacionales
En el mercado argentino, la urea acumuló su tercera semana consecutiva sin cambios, con valores de entre US$595 y US$605 por tonelada FCA. Por su parte, el MAP y el DAP se ubicaron entre US$965 y US$995 por tonelada FCA. En las referencias mayoristas del informe, la urea se mantuvo en US$600 por tonelada y el MAP en US$980, sin variaciones respecto del 22 de octubre. En el mercado internacional, la urea registró bajas moderadas en distintos orígenes. La referencia argentina CFR descendió de US$510 a US$507 por tonelada, mientras que Brasil pasó de US$483 a US$477. Para los fosfatados, el comportamiento fue diferente según el producto: el MAP mantuvo valores firmes por las restricciones de disponibilidad física, mientras que el DAP enfrentó presiones bajistas debido al aumento de existencias en Asia y a una demanda internacional menos activa. En paralelo, IF destacó que el aumento de los costos del gas natural europeo sostiene los precios de la urea en la cuenca del Atlántico, mientras que la mayor oferta exportadora de China limita las cotizaciones en los mercados del Pacífico. El informe también recoge la proyección del Banco Mundial de un incremento del 14% en los precios internacionales de los fertilizantes durante 2026, con un eventual regreso a niveles de 2025 en 2027.
Un mercado condicionado por los márgenes y el clima
Las perspectivas para las próximas semanas estarán determinadas por la evolución de los precios internacionales, la disponibilidad de fertilizantes y, especialmente, las condiciones climáticas. La llegada de lluvias durante noviembre será un factor decisivo para definir la demanda de nitrógeno de los maíces tardíos y las refertilizaciones. Al mismo tiempo, la falta de embarques de MAP plantea un desafío para cubrir las necesidades de fósforo de la campaña.


