Colombia refuerza el control de la Punta Morada con nuevas exigencias para la prevención, vigilancia y control

El ICA estableció nuevas medidas de control que incluyen calibración de pulverizadores, rotación de insecticidas, bioinsumos y monitoreo semanal de los cultivos.
Colombia reforzó su estrategia sanitaria para combatir la paratrioza y las enfermedades asociadas a Punta Morada y Zebra Chip mediante la Resolución 00020057 del 13 de octubre de 2026, emitida por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). La nueva normativa establece medidas obligatorias de prevención, vigilancia y control que alcanzan a distintos cultivos de la familia de las solanáceas en todo el territorio nacional. La disposición representa un cambio importante en el abordaje del problema fitosanitario, ya que amplía las medidas que anteriormente estaban concentradas en los cultivos de papa del departamento de Nariño. Ahora, las exigencias comprenden también producciones de tomate, tomate de árbol, uchuva, berenjena, tabaco, pimentón y ají. Según las estimaciones del ICA, estas actividades productivas abarcan aproximadamente 225.046 hectáreas en Colombia.
Uno de los aspectos más relevantes de la resolución para el sector de las aplicaciones agrícolas es que incorpora exigencias relacionadas con la calidad de pulverización. La norma establece que los equipos de aspersión deben estar calibrados y recomienda utilizar boquillas que aseguren una adecuada cobertura del envés de las hojas, donde se concentra buena parte de la población de ninfas de Bactericera cockerelli, conocido como psílido de la papa o paratrioza.
Calibración, cobertura y rotación de insecticidas
El apartado dedicado al control químico establece que los tratamientos deben realizarse exclusivamente con productos fitosanitarios que cuenten con registro vigente del ICA para el cultivo correspondiente. También promueve la rotación de ingredientes activos con diferentes mecanismos de acción, con el objetivo de reducir el riesgo de aparición de resistencias. La recomendación sobre las boquillas y la cobertura del envés foliar adquiere especial importancia por las características biológicas de la plaga. Las ninfas de paratrioza se ubican preferentemente en la parte inferior de las hojas, especialmente en el tercio inferior de las plantas. Por eso, la eficacia del tratamiento depende no solamente del producto utilizado, sino también de la calidad de distribución y deposición de las gotas. En este sentido, la resolución incorpora criterios técnicos que vinculan el manejo fitosanitario con la calibración de los pulverizadores y las condiciones de aplicación.
Bioinsumos y control biológico
La nueva normativa también contempla herramientas de control biológico y biorracional como parte de una estrategia de manejo integrado. Entre las alternativas mencionadas aparecen hongos entomopatógenos como Beauveria bassiana, Paecilomyces fumosoroseus y Metarhizium anisopliae, además de extractos vegetales y jabones insecticidas a base de sales potásicas de ácidos grasos. Estas herramientas se presentan como complementarias al control químico y su eficacia depende de factores como la humedad relativa, la temperatura y el contacto con el insecto. La resolución también contempla el monitoreo sistemático de los lotes, la identificación temprana de focos de infestación y el registro de las intervenciones realizadas.
Monitoreo semanal y trampas adhesivas
Entre las medidas de vigilancia se establecen inspecciones visuales semanales en los establecimientos productivos. Los recorridos deben contemplar sectores perimetrales y diagonales de los lotes, con una cantidad mínima de puntos de inspección que aumenta de acuerdo con la superficie cultivada. Para superficies menores a media hectárea se requieren al menos 20 puntos de inspección, mientras que en establecimientos de más de cinco hectáreas el mínimo asciende a 60. Además, se establece la instalación de al menos cuatro trampas amarillas adhesivas por lote, ubicadas en los cuatro puntos cardinales. Estas deben revisarse semanalmente y reemplazarse o reacondicionarse cada 15 días, o antes si pierden su funcionalidad. El objetivo es mejorar la detección temprana de la plaga y generar información que permita tomar decisiones oportunas de manejo.
Alerta en Boyacá: detectaron el insecto vector
La actualización normativa coincide con nuevas alertas sanitarias en Colombia. El 29 de octubre, el ICA confirmó la presencia de Bactericera cockerelli en un predio del municipio de Paipa, en el departamento de Boyacá. Sin embargo, las autoridades aclararon que hasta el momento no se había confirmado la presencia de los patógenos causantes de las enfermedades en esa región. “En el departamento de Boyacá ya contamos con la presencia del insecto que transmite esta enfermedad, mas no tenemos los patógenos que son causantes de la enfermedad”, explicó Carlos Camargo, funcionario del ICA. La distinción es importante desde el punto de vista epidemiológico: la detección del insecto vector no implica necesariamente que los cultivos estén infectados con los agentes patógenos asociados a Punta Morada o Zebra Chip. Frente a este escenario, las autoridades provinciales y nacionales avanzan con capacitaciones, tareas de vigilancia y un proyecto piloto para producir semilla de papa bajo condiciones controladas.

Investigación y alternativas para el manejo integrado
En paralelo, la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (AGROSAVIA) desarrolla investigaciones para ampliar las alternativas de control biológico de la paratrioza. La institución presentó avances de trabajos experimentales realizados en el Centro de Investigación Obonuco, en Nariño, donde se evaluó el hongo entomopatógeno Beauveria pseudobassiana, cepa BvSp1, como potencial agente de control del insecto. Las investigaciones también incluyeron evaluaciones de compatibilidad entre este microorganismo y diferentes productos utilizados en los cultivos, entre ellos insecticidas, extractos naturales y fungicidas. El trabajo forma parte de iniciativas de investigación y cooperación orientadas a fortalecer el manejo integrado del complejo Punta Morada en la región andina.
Un nuevo escenario para las tecnologías de aplicación
La Resolución introduce un enfoque que excede la selección de productos fitosanitarios: incorpora la calidad de aplicación como una variable central de la estrategia sanitaria.
La calibración de los equipos, la elección de boquillas, la cobertura del envés foliar, el monitoreo y la rotación de ingredientes activos forman parte de un esquema que busca mejorar la eficiencia de los tratamientos y reducir los riesgos de resistencia.


