Colombia vuelve a poner a los Air Tractor en el centro de la aspersión aérea contra la coca
El Gobierno de Abelardo de la Espriella autorizó un plan piloto con glufosinato de amonio en Putumayo y confirmó el uso de dos aeronaves AT-802. El ensayo contempla hasta 1.000 hectáreas y un máximo de siete días de operación, pero dos decisiones judiciales mantienen frenada la aplicación aérea.

Colombia volvió a abrir la puerta a la aspersión aérea de cultivos de coca, después de más de una década de restricciones, pero el regreso de las aeronaves al campo todavía está en suspenso. El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella impulsó durante agosto y septiembre un plan piloto para evaluar la utilización de glufosinato de amonio como herbicida aplicado desde aeronaves tripuladas. La operación fue diseñada para el departamento de Putumayo, una de las principales zonas productoras de coca del país.
La Policía Nacional confirmó que para el ensayo fueron dispuestas dos aeronaves Air Tractor AT-802, un modelo desarrollado específicamente para tareas agrícolas y de aplicación aérea. Sin embargo, antes de que los aviones pudieran iniciar las operaciones, la Justicia ordenó suspender el piloto. La última decisión judicial, dictada el 22 de septiembre por el Juzgado Segundo Administrativo del Circuito de Mocoa, mantuvo la suspensión y ordenó a las autoridades abstenerse de ejecutar las actividades previstas. El Gobierno respondió el 25 de septiembre con una impugnación.
Dos AT-802 para una prueba de hasta 1.000 hectáreas
El plan fue autorizado por el Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE) mediante la Resolución 0007 de 2026. La resolución plantea una experiencia de carácter experimental, controlado, limitado, temporal y evaluable. La superficie máxima efectiva de aspersión fue fijada en 1.000 hectáreas, mientras que la duración del ensayo no podrá superar los siete días calendario. La Policía informó el 10 de septiembre que la operación estaría a cargo de la Dirección de Antinarcóticos y que se utilizarían dos AT-802 exclusivamente sobre los polígonos que fueran habilitados. El objetivo declarado no es poner en marcha inmediatamente un nuevo programa nacional de fumigación, sino generar evidencia técnica, científica, ambiental y operacional sobre el comportamiento del glufosinato aplicado desde aeronaves. Según la Policía, una vez finalizado el piloto debería elaborarse un informe que permita determinar la conveniencia o no de avanzar con una estrategia de mayor escala.
Por qué aparecen los Air Tractor
Para la aviación agrícola, uno de los aspectos más relevantes del plan colombiano es la elección del AT-802. Se trata de una aeronave concebida para trabajos de aplicación aérea y que ya cuenta con una extensa trayectoria internacional en tareas agrícolas, forestales y de control de vegetación. En este caso, los aviones serán utilizados para una operación que combina características de una aplicación fitosanitaria convencional con las exigencias particulares de un programa de erradicación de cultivos ilícitos. El desafío técnico pasa por conseguir una aplicación suficientemente efectiva sobre el cultivo objetivo y, al mismo tiempo, mantener bajo control la deriva, especialmente en zonas donde existen cultivos legales, viviendas, fuentes de agua, comunidades y áreas ambientalmente sensibles. La propia Policía señaló que el piloto estará sujeto a condiciones técnicas, operacionales, ambientales y de seguridad específicas.
El piloto no podrá realizarse en cualquier lugar
Entre las zonas excluidas aparecen áreas protegidas, ecosistemas sensibles y determinados cuerpos de agua, además de territorios donde existen comunidades que cuentan con protección constitucional. También se establecieron restricciones vinculadas con comunidades indígenas y afrodescendientes y con los procedimientos de consulta previa. Las coordenadas y rutas exactas de operación fueron mantenidas bajo reserva por razones de seguridad operacional. La decisión de mantener esos datos reservados agrega una dificultad para el seguimiento externo del ensayo: mientras dure el proceso preparatorio, no se conocerán públicamente todos los polígonos donde eventualmente podrían operar las aeronaves.
La Justicia frenó dos veces el ensayo
El primer freno llegó el 11 de septiembre, apenas un día después de que la Policía anunciara oficialmente que el piloto se desarrollaría en Putumayo. El Juzgado Tercero Promiscuo del Circuito de Puerto Asís ordenó suspender provisionalmente cualquier actividad de aspersión aérea con glufosinato de amonio mientras analizaba una acción de tutela. La presentación había sido realizada por la Fundación Tiempo de Cambios para la Transformación Social. La discusión pasó luego al Juzgado Segundo Administrativo del Circuito de Mocoa. El 22 de septiembre, la jueza Ana Pilar Vidal Uribe decidió mantener la suspensión como medida transitoria y sostuvo que todavía no estaban suficientemente acreditados distintos requisitos ambientales, sanitarios, constitucionales y de participación ciudadana. La decisión amparó de manera transitoria derechos relacionados con vida, salud, agua, participación ciudadana, debido proceso ambiental, acceso a información pública ambiental e integridad personal.
La magistrada aclaró, sin embargo, que la medida no constituye una decisión definitiva sobre la legalidad o conveniencia de la política de aspersión aérea.
El Gobierno apeló
El Ministerio de Justicia impugnó la decisión que mantiene suspendido el piloto. Según el recurso presentado, el Gobierno considera que hubo una aplicación excesiva del principio de precaución porque, a su criterio, no se habría demostrado una amenaza cierta e inminente que justificara detener la prueba. Por lo tanto, al 27 de septiembre, los dos AT-802 permanecen sin autorización judicial para comenzar la aplicación. La impugnación abre ahora una nueva instancia que deberá determinar si el piloto puede avanzar o si deberán cumplirse previamente otras exigencias ambientales, sanitarias y de participación.
Glufosinato en lugar de glifosato
El otro componente central de la discusión es el herbicida. Colombia suspendió en 2015 la aspersión aérea de cultivos ilícitos con glifosato, en medio de cuestionamientos ambientales y sanitarios y de decisiones de la Corte Constitucional. El nuevo Gobierno decidió en agosto de 2026 derogar la resolución que había impedido aquella modalidad de aplicación. Pero, paralelamente, abrió la posibilidad de ensayar glufosinato de amonio. La estrategia genera un debate particular porque el piloto pretende determinar justamente qué sucede cuando ese herbicida es aplicado mediante una aeronave y cómo se comportan variables como la deriva y la exposición fuera del objetivo.
El dato que mira la aviación agrícola
Más allá de la discusión política y judicial, el caso colombiano tiene un interés particular para el sector de la aeroaplicación.El piloto representa un nuevo ensayo de aplicación aérea con aeronaves agrícolas tripuladas, pero con un objetivo que obliga a extremar las condiciones de seguridad y precisión. El desempeño de los AT-802 deberá evaluarse no solamente por su capacidad para tratar una determinada superficie, sino también por la posibilidad de controlar la deriva, mantener una distribución uniforme y respetar las zonas de exclusión. En una operación de este tipo, las variables meteorológicas adquieren especial importancia. Viento, temperatura, humedad relativa, estabilidad atmosférica, altura de vuelo y características de la pulverización pueden determinar cuánto producto llega al objetivo y cuánto puede desplazarse fuera del área tratada. Por eso, si el piloto finalmente se ejecuta, uno de los aspectos más interesantes será conocer sus parámetros reales de operación: volumen de aplicación por hectárea, ancho de faja, velocidad de vuelo, altura de aplicación, tamaño de gota, tipo de boquillas, condiciones meteorológicas y sistemas utilizados para limitar la deriva. Hasta ahora, esos datos técnicos no fueron publicados en detalle por las autoridades.
Un piloto, no todavía un regreso de la fumigación aérea
La Policía y el Gobierno han sido enfáticos en una cuestión: el ensayo no equivale a la reanudación definitiva de un programa nacional de aspersión aérea. El propósito declarado es generar información que permita decidir posteriormente si el glufosinato de amonio puede ser utilizado mediante aeronaves. Pero para llegar a esa instancia todavía debe resolverse primero la disputa judicial.
La situación actual puede resumirse así:
Dos AT-802 están previstos para el piloto; Putumayo es el departamento seleccionado; el máximo es de 1.000 hectáreas y siete días; el herbicida es glufosinato de amonio; pero la operación permanece suspendida por orden judicial y el Gobierno apeló esa decisión.
La batalla aérea todavía no despegó
Colombia está intentando recuperar una herramienta que durante años estuvo fuera de su estrategia de erradicación aérea. El Gobierno busca evaluar una alternativa al glifosato y eligió para ello un herbicida diferente y dos aeronaves diseñadas para aplicación aérea. Pero antes de que los Air Tractor AT-802 puedan despegar, deberán resolverse las objeciones judiciales relacionadas con ambiente, salud, participación comunitaria y cumplimiento de las condiciones establecidas por la Corte Constitucional.
Para la aviación agrícola, el caso será especialmente interesante si finalmente se concreta la prueba: permitirá observar cómo un sistema diseñado para aplicación aérea puede adaptarse a una operación de alta sensibilidad ambiental, con superficies limitadas y fuertes restricciones sobre la deriva. Por ahora, los aviones están listos, el piloto está autorizado administrativamente, pero la pulverización permanece en tierra.






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