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Venezuela: avanzan los drones agrícolas, pero el alto costo de los insumos sigue complicando al campo

Aplica Noticias
hace 2 días
4 min de lectura

Mientras el Gobierno avanza con medidas para facilitar el uso de drones en el campo, los productores enfrentan un escenario complejo por el elevado costo de los agroinsumos, la dependencia de las importaciones y las dificultades para acceder al financiamiento.


La producción agrícola venezolana atraviesa un escenario de fuertes tensiones económicas. El elevado costo de los fertilizantes y los fitosanitarios, las dificultades para acceder al crédito y la dependencia de proveedores externos se convirtieron en algunos de los principales obstáculos para los productores, en un contexto en el que el país también busca recuperar su capacidad productiva e incorporar nuevas tecnologías al campo. Uno de los reclamos más importantes está relacionado con la diferencia entre los precios internacionales de los agroinsumos y los valores que deben pagar los agricultores en el mercado interno. Representantes del sector agropecuario denunciaron sobreprecios de hasta el 60% en algunos fertilizantes, mientras que determinados herbicidas llegaban a comercializarse al doble de su referencia internacional.

El director de la Asociación de Productores Agropecuarios de Guárico contó que un saco de fertilizante que tenía un precio de referencia de 25 dólares podía alcanzar los 40 dólares en Venezuela. En tanto, la urea registraba valores superiores a los 19 dólares por saco, frente a esa misma referencia internacional. La situación también alcanzaba a los herbicidas. Según las denuncias, el glifosato, con un valor de referencia de aproximadamente 4 dólares, podía conseguirse en el mercado venezolano a unos 8 dólares. Estas diferencias impactan directamente sobre los costos de producción y reducen los márgenes de rentabilidad, especialmente en las explotaciones de menor escala, que tienen menos capacidad para negociar precios y acceder a proveedores.



La falta de crédito obliga a financiarse con intermediarios

A los problemas de precios se suma una dificultad estructural: la falta de financiamiento bancario para el sector agrícola. El presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), Osman Quero, advirtió que numerosos agricultores deben recurrir a financistas privados para conseguir semillas, fertilizantes y otros insumos necesarios para iniciar sus campañas. El mecanismo consiste en recibir los productos a cuenta de la futura cosecha. De esta manera, el productor puede comenzar a trabajar sin contar con el capital inicial, pero debe asumir condiciones financieras que pueden elevar considerablemente sus costos. Los intermediarios incorporan en sus operaciones los riesgos cambiarios, la inflación y los costos de financiamiento. Como consecuencia, una parte importante de la rentabilidad de la producción queda comprometida antes de comenzar la cosecha. Desde Fedeagro advierten que los pequeños productores que no están integrados a organizaciones gremiales son particularmente vulnerables a estas condiciones. Quero también cuestionó la falta de instrumentos de crédito que permitan recuperar el financiamiento agrícola formal y reducir la dependencia de estos mecanismos privados.

Dependencia de insumos importados

Otro factor que condiciona al agro venezolano es su dependencia del mercado internacional. Según declaraciones de Quero, alrededor del 90% de los insumos utilizados por la agricultura del país son importados. Esta situación deja a los productores expuestos a las variaciones del tipo de cambio, los costos logísticos, las cotizaciones internacionales de fertilizantes y las dificultades para acceder a divisas. El problema adquiere mayor dimensión cuando se considera que buena parte de los costos de producción está vinculada al dólar, mientras que los ingresos de los agricultores dependen de las condiciones de comercialización dentro del mercado venezolano. A esto se suma el reclamo de Fedeagro por las condiciones de competencia frente a los productos agrícolas importados. El sector cuestiona que la agroindustria pueda abastecerse del exterior con beneficios impositivos y arancelarios, mientras los productores locales deben afrontar elevados costos de insumos y financiamiento.

El Gobierno anunció controles sobre los precios

Frente a las denuncias, el Gobierno venezolano comenzó a implementar medidas para revisar la comercialización de los agroinsumos. El ministro de Agricultura Productiva y Tierras, Vladimir Padrino López, anunció en octubre un programa de trabajo conjunto con el Ministerio de Industrias y Comercio Nacional para transparentar los precios y las condiciones de distribución de fertilizantes. Entre las iniciativas presentadas se encuentra la elaboración de un sistema de referencias internacionales que permita comparar semanalmente los precios externos con los valores del mercado interno. También se anunció un registro de distribuidores, inspecciones comerciales y controles de facturas para verificar los precios de venta y las condiciones de financiamiento ofrecidas a los agricultores. Los operativos de fiscalización, en los que participa la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (SUNDDE), comenzaron en estados agrícolas como Guárico y Portuguesa. Además, las autoridades plantearon revisar los problemas de distribución de urea, los costos de almacenamiento y las condiciones de financiamiento en los distintos eslabones de la cadena. El objetivo oficial es detectar distorsiones comerciales y reducir las diferencias entre los precios internacionales de referencia y los que finalmente pagan los productores.

Drones agrícolas: más tecnología, pero con costos que condicionan su adopción

El conflicto por los agroinsumos adquiere especial relevancia en momentos en que Venezuela busca facilitar la incorporación de nuevas tecnologías en el campo. El Gobierno anunció medidas para flexibilizar el uso de drones agrícolas, luego de las restricciones que habían afectado su operación, importación y circulación desde 2025.



La decisión representa una oportunidad para ampliar el uso de vehículos aéreos no tripulados en tareas de pulverización, monitoreo de cultivos y otras aplicaciones vinculadas con la agricultura de precisión. Sin embargo, la recuperación de esta tecnología enfrenta un condicionante económico: los productores necesitan capital no solamente para adquirir los equipos, sino también para sostener su funcionamiento y financiar los insumos que utilizan en cada campaña. En el caso de los drones pulverizadores, la disponibilidad de fitosanitarios, fertilizantes y otros productos compatibles con las aplicaciones constituye un factor central para garantizar su utilización. De esta manera, la flexibilización regulatoria puede abrir nuevas oportunidades para el mercado de drones, pero no resuelve por sí sola las dificultades económicas que atraviesan las explotaciones agrícolas.

 

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