San Juan ya trató más de 20 mil hectáreas contra la Lobesia botrana con aviones y drones

Los tratamientos aéreos alcanzaron 20.015 hectáreas y la entrega de insecticidas asistió a productores con una cobertura de otras 8.200 hectáreas. En las zonas de mayor presencia de la plaga prevén reforzar las aplicaciones.
San Juan intensificó durante la semana del 20 de octubre los trabajos para controlar la Lobesia botrana, conocida como polilla de la vid, con operativos que combinan aplicaciones mediante aviones agrícolas y drones, además de la distribución de insecticidas entre productores vitícolas.
Los tratamientos aéreos alcanzaron 20.015 hectáreas, mientras que la asistencia con productos fitosanitarios llegó a otras 8.200 hectáreas. Las acciones son coordinadas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria provincial, a través de la Dirección de Sanidad Vegetal, Animal y Alimentos. El despliegue busca contener una plaga que afecta directamente a la producción vitivinícola y requiere intervenciones coordinadas según el ciclo biológico del insecto y el estado de desarrollo de la vid.
Aviones y drones en siete departamentos
Los operativos con aviones agrícolas abarcaron distintos sectores de la provincia. De acuerdo con los datos difundidos, en Sarmiento se trabajó sobre 5.500 hectáreas; en Caucete, sobre 5.300; en 25 de Mayo, sobre 4.800; y en 9 de Julio, sobre 2.400 hectáreas. En paralelo, las aplicaciones con drones alcanzaron 1.137 hectáreas en Ullum, 723 en Zonda y 155 en Calingasta. La combinación de ambas tecnologías permite organizar las intervenciones en diferentes superficies y condiciones operativas. Mientras los aviones pueden cubrir grandes extensiones en tiempos reducidos, los drones ofrecen otra alternativa para realizar tratamientos en sectores específicos, de acuerdo con las características de cada lote y las condiciones de trabajo.

En Sarmiento y 25 de Mayo, las autoridades prevén realizar una doble aplicación en las zonas con mayor presencia de la plaga, con el objetivo de reforzar el control sanitario.
El momento de aplicación, una variable clave
Los tratamientos se enmarcan en la primera alerta fitosanitaria emitida por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), que indicó intervenir cuando los racimos florales de la vid alcanzan entre 5 y 7 centímetros. El momento de aplicación es importante para mejorar la eficacia del control y reducir los daños que puede provocar la polilla durante el desarrollo del cultivo. La planificación debe contemplar, además, el estado fenológico de las plantas y las condiciones ambientales.
La primera alerta para San Juan fue emitida el 22 de septiembre y estableció fechas de referencia para las intervenciones en las distintas zonas productivas. Para el Valle de Tulum, el plazo indicado fue el 9 de octubre, mientras que para los establecimientos de Sarmiento y 25 de Mayo se fijó el 23 de octubre. Las condiciones climáticas, incluidas las posibles heladas, pueden modificar el desarrollo de la vid y la oportunidad de los tratamientos.
Asistencia con insecticidas y actualización del programa sanitario
Además de las aplicaciones aéreas, el Gobierno provincial distribuyó insecticidas para asistir a los productores. La cobertura informada llegó a 8.200 hectáreas, como complemento de los operativos realizados con aeronaves. En septiembre, el SENASA también actualizó los lineamientos del Programa Nacional de Control de Lobesia botrana mediante la Resolución 870/2026, que establece un marco para las acciones de prevención, vigilancia, fiscalización y respuesta ante la presencia de la plaga.
La polilla de la vid puede causar daños en los racimos y comprometer tanto la cantidad como la calidad de la producción destinada al consumo en fresco y a la elaboración de vinos. Por eso, el control requiere coordinar las aplicaciones con el desarrollo del cultivo y mantener la vigilancia durante las etapas de mayor riesgo.
Con más de 20.000 hectáreas alcanzadas por los tratamientos aéreos, San Juan busca sostener la sanidad de sus viñedos y reducir el impacto de una plaga que representa un desafío recurrente para la vitivinicultura provincial.


