top of page

Pulverización inteligente: John Deere apunta a una agricultura más precisa y con menor uso de insumos

Foto del escritor: Florencia Lucero Heguy
Florencia Lucero Heguy
hace 1 día
4 min de lectura

Actualizado: hace 9 horas



La conectividad, la automatización y la inteligencia artificial están cambiando la forma de producir. Eduardo Améndola, especialista en agricultura de precisión de John Deere, explicó cómo evolucionan las tecnologías de aplicación y anticipó un escenario de mayor autonomía de la maquinaria agrícola.


El próximo salto de productividad y rentabilidad en la agricultura no necesariamente llegará de la mano de máquinas más grandes o potentes, sino de equipos más inteligentes, capaces de gestionar mejor los insumos, generar información y tomar decisiones con mayor precisión. Así lo planteó Eduardo Améndola, especialista en agricultura de precisión en John Deere, quien destacó que el desafío de los próximos años será dejar de trabajar sobre promedios de los lotes para comenzar a gestionar las variabilidades reales de cada ambiente. “El próximo salto de productividad, de rentabilidad del sector no ha venido ni de máquinas más grandes ni máquinas más potentes, sino de máquinas más inteligentes”, sostuvo Améndola.

Según explicó, esta transformación se apoya en tres pilares: la conectividad de las máquinas, la automatización y la capacidad de los profesionales para interpretar los datos que generan los equipos. “Hoy, tener una máquina conectada nos brinda una información impresionante”, señaló. A esto se suma una creciente cantidad de sensores, funcionalidades y capas de inteligencia que permiten automatizar cada vez más tareas. Para Améndola, el tercer componente es el factor humano. La incorporación masiva de datos demandará agrónomos y técnicos con nuevas capacidades para interpretar la información y convertirla en decisiones agronómicas.

Eduardo Améndola, especialista en agricultura de precisión de John Deere
Eduardo Améndola, especialista en agricultura de precisión de John Deere

Pulverización selectiva con inteligencia artificial

En el caso de los pulverizadores, la incorporación de sistemas selectivos ya es una realidad. Améndola explicó que John Deere lanzó este año su sistema See & Spray, basado en cámaras e inteligencia artificial capaces de identificar malezas y activar la pulverización únicamente en los sectores donde se encuentran. El especialista señaló que el sistema puede detectar hasta 40.000 plantas por segundo y escanear prácticamente cada centímetro del lote. De esta manera, la máquina diferencia entre el cultivo y las malezas y realiza una aplicación localizada. De acuerdo con Améndola, esta tecnología puede generar un fuerte impacto en el consumo de fitosanitarios. En aplicaciones de barbecho, el ahorro podría alcanzar entre un 80% y un 90% del uso actual de defensivos agrícolas, según indicó. La tecnología apunta así a una aplicación mucho más precisa, donde el objetivo deja de ser cubrir de manera uniforme toda la superficie para intervenir únicamente donde existe una necesidad concreta.

El camino hacia máquinas autónomas

La evolución de estas tecnologías también está vinculada con la autonomía de la maquinaria agrícola. John Deere tiene como objetivo, según explicó Améndola, contar para 2030 con una solución completamente autónoma para soja y maíz, que abarque las tareas de siembra, pulverización y cosecha. Sin embargo, el especialista aclaró que la autonomía no constituye el objetivo final en sí mismo, sino que aparece como consecuencia del avance progresivo de los automatismos.

El proceso comenzó con herramientas como el piloto automático y los giros automáticos en cabeceras. Ahora, las máquinas incorporan sensores capaces de relevar el lote y tomar decisiones en tiempo real. “Ningún humano puede detectar 40.000 plantas en un segundo y decidir cuándo pulverizar y cuándo no”, afirmó Améndola para dimensionar el nivel de procesamiento que pueden alcanzar estos sistemas. En este escenario, la maquinaria agrícola deja de ser solamente una herramienta para ejecutar una tarea y pasa a convertirse también en una fuente permanente de información sobre el lote. “El pulverizador, el sembrador o la maquinaria agrícola, en general, es la única que recorre literalmente cada centímetro de nuestro campo”, explicó. Los equipos pueden documentar lo que sucede durante cada operación y utilizar esa información de manera inmediata o enviarla a la nube para generar análisis y decisiones posteriores.

Pulsación: más precisión en cada aplicación

Otro de los avances destacados por Améndola está relacionado con los sistemas de pulsación, una tecnología que permite regular el caudal directamente en el portapico. En los pulverizadores convencionales, el caudal se regula mediante una bomba o una válvula central. En los sistemas de pulsación, en cambio, la regulación se realiza en cada portapico mediante microcortes que pueden alcanzar 15 o 30 pulsaciones por segundo. La principal ventaja aparece cuando cambia la velocidad de avance del pulverizador. Un equipo que trabaja en el campo no mantiene una velocidad constante durante toda la operación. En los sistemas convencionales, las variaciones de velocidad se compensan modificando la presión, lo que puede afectar el tamaño de las gotas.

Los sistemas de pulsación buscan mantener una mayor homogeneidad en el tamaño de gota, incluso cuando cambia la velocidad de trabajo. “Eso es lo que busca una pulverización: dividir una masa líquida en gotas y proyectarlas sobre un blanco”, explicó Améndola. La tecnología permite así mejorar la precisión de la aplicación y avanzar en uno de los principales objetivos de la agricultura de precisión: usar mejor los insumos y cuidar los recursos. En ese sentido, el especialista destacó que una mayor uniformidad en las gotas también contribuye a reducir las derivas y las pérdidas por evaporación.

De la máquina al dato

La transformación tecnológica que atraviesa la pulverización forma parte de un proceso más amplio dentro de la agricultura. La maquinaria conectada no solo ejecuta labores, sino que mide, registra, procesa y transmite información. El desafío, según la visión planteada por Améndola, será aprovechar esa enorme cantidad de datos para tomar decisiones agronómicas cada vez más ajustadas a la realidad de cada lote. La tendencia apunta, de esta manera, hacia una agricultura en la que la inteligencia de las máquinas, la información y el conocimiento técnico se integren para aplicar solo donde hace falta, con la dosis y el momento adecuados.

 

Comentarios


Ya no es posible comentar esta entrada. Contacta al propietario del sitio para obtener más información.
bottom of page