“El talento y la capacidad no dependen del género”: la ing. agr. que apuesta al liderazgo femenino en el campo

Desde Canals, Córdoba, Lucía Gallo Molphy participa en la gestión de una empresa agropecuaria familiar. Con formación profesional, incorporación de tecnología y una mirada integral del negocio, reivindica el protagonismo de las mujeres en el sector rural.
El campo es parte de la historia de Lucía Gallo Molphy desde su infancia. Criada en una familia con tradición agropecuaria, encontró en la actividad rural una vocación que decidió transformar en profesión. Se recibió de ingeniera agrónoma, completó su formación de posgrado y hoy tiene un rol activo en la gestión de María Cristina Molphy e Hijos SAS, una empresa familiar con base en Canals, Córdoba, dedicada a la producción agropecuaria y a la prestación de servicios, con actividad también en Entre Ríos. Su trabajo comprende distintas áreas del negocio: desde el seguimiento de los cultivos y la planificación de las campañas hasta la definición de rotaciones, el manejo de los lotes y las decisiones comerciales vinculadas con la compra y venta de insumos y granos. Junto con su madre, responsable de la gestión administrativa, lleva adelante una actividad que exige planificación, coordinación y capacidad para adaptarse a las condiciones de cada campaña. “Creo que lo que más disfruto de mi trabajo es todo lo que implica el día a día en el campo. Desde la planificación y el seguimiento de los cultivos hasta el momento en que uno puede ver los frutos de tanto trabajo, esfuerzo y sacrificio”, contó Lucía. La incertidumbre climática es uno de los factores que atraviesa esa tarea. Las condiciones pueden variar considerablemente entre regiones e incluso dentro de una misma zona, por lo que la capacidad de adaptación, la flexibilidad y la anticipación resultan fundamentales para tomar decisiones y sostener los resultados productivos.
Tecnología y eficiencia para producir
La incorporación de maquinaria y tecnología es otro de los ejes de la estrategia de la empresa. En ese camino, Lucía eligió a Case IH e incorporó una cosechadora Axial-Flow 4160, el primer equipo de la marca que sumó a la firma familiar. Actualmente, también cuentan con un tractor Puma 230. La confiabilidad de los equipos, su versatilidad y la relación entre inversión y prestaciones son algunos de los aspectos que destaca al evaluar la maquinaria. “Estamos muy convencidos y conformes con la calidad de los productos y con los beneficios que nos aportan. Valoramos especialmente la confiabilidad de los equipos, su versatilidad y la buena relación entre la inversión que representan y las prestaciones que ofrecen”, señaló. Para la ingeniera agrónoma, disponer de herramientas adecuadas permite responder a las exigencias de cada campaña, optimizar los tiempos de trabajo y continuar mejorando los procesos productivos.

Mujeres al frente de la gestión agropecuaria
El protagonismo femenino en el campo es uno de los temas sobre los que Lucía tiene una posición clara. Desde su propia experiencia, considera que las mujeres fueron ganando espacios en el sector y que su participación aporta una perspectiva integral del negocio agropecuario. En María Cristina Molphy e Hijos SAS, la gestión está integrada por mujeres que trabajan junto a un equipo de hombres en los distintos establecimientos y áreas de la actividad. Para Lucía, esa diversidad permite contemplar no solamente los aspectos productivos y económicos, sino también la importancia de los equipos de trabajo, las cuestiones sociales y el cuidado ambiental. “Estoy completamente convencida de que las mujeres somos tan competentes como los hombres y que podemos desempeñarnos en cualquier tarea para la que nos preparemos y asumamos un compromiso”, afirmó. En ese sentido, sostiene que el desafío es continuar consolidando la participación femenina a través de la formación, la confianza y los resultados concretos. “El talento y la capacidad no dependen del género”, es la premisa que resume su mirada sobre el lugar de las mujeres en la actividad agropecuaria.
También destaca la importancia del trabajo colectivo. Considera que los mejores resultados se alcanzan cuando cada integrante de un equipo puede aportar sus conocimientos, experiencia y fortalezas para alcanzar objetivos comunes.
Vocación y compromiso: el desafío de las nuevas generaciones
Lejos de considerar que el trabajo rural presenta diferencias entre hombres y mujeres, Lucía entiende que los factores determinantes son la vocación, el compromiso y la pasión por la actividad. El campo implica jornadas exigentes, cambios permanentes y decisiones condicionadas por variables que muchas veces escapan al control del productor, como el clima y el contexto político y económico. También demanda adaptarse a las condiciones de cada estación, desde las bajas temperaturas hasta el calor y las lluvias. “El campo necesita que uno ame lo que hace. Incluso diría que requiere cierto grado de fanatismo, porque muchas veces las exigencias van más allá de los horarios y de las comodidades personales”, reflexionó. A las mujeres que buscan desarrollarse profesionalmente en el sector, especialmente a las más jóvenes, les propone animarse, capacitarse y ocupar los espacios que elijan sin establecer límites por una cuestión de género. Su mensaje es que el camino se construye con preparación, compromiso y ganas de aprender, demostrando las propias capacidades a través del trabajo cotidiano.
Un campo más tecnológico y sustentable
Al pensar en el futuro de la actividad agropecuaria, Lucía identifica tres pilares: la incorporación de tecnología, la mejora continua de los procesos productivos y el cuidado de los recursos naturales. Para ella, el desafío es avanzar hacia sistemas de producción cada vez más eficientes y responsables, capaces de responder a las demandas actuales sin comprometer las posibilidades de las próximas generaciones.
“Estoy convencida de que ese es el camino: producir de manera eficiente y responsable, pensando no solamente en los resultados de hoy, sino también en los recursos que vamos a dejar para las próximas generaciones”. Desde Canals, y con una trayectoria construida entre la formación profesional y el trabajo cotidiano en la empresa familiar, Lucía Gallo Molphy representa a una generación de mujeres que gana protagonismo en el agro argentino. Su experiencia refleja que el liderazgo, la capacidad de gestión y la vocación por el campo se construyen con conocimiento, trabajo y compromiso.


