Perú incorporó 19 helibaldes para combatir los incendios forestales

El MIDAGRI anunció la incorporación de nuevos equipos para ampliar la capacidad de respuesta ante los incendios forestales previstos para 2027. En paralelo, un helicóptero enviado por Chile opera en Perú con capacidad para descargar 900 litros de agua y un plan de 42 lanzamientos en Río Tambo.
Perú busca fortalecer su capacidad de combate de incendios forestales mediante nuevas adquisiciones de equipamiento y la cooperación aérea con Chile. El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) confirmó que el Gobierno prevé incorporar 19 helibaldes adicionales, mientras que un helicóptero especializado enviado por el país vecino ya participa en las operaciones de extinción en territorio peruano.
El anuncio fue realizado por el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli, durante la ExpoAmazónica 2026, en Pucallpa. Según explicó, el objetivo es anticiparse a un escenario de sequía prolongada que podría favorecer la propagación de incendios durante 2027, en el contexto de las condiciones climáticas asociadas al fenómeno El Niño. Vinelli señaló que Perú había registrado alrededor de 470 incendios forestales durante el año y que el país contaba con 13 helibaldes propios, dos alquilados y uno facilitado por Chile. La incorporación de otros 19 equipos busca ampliar la disponibilidad de recursos para intervenir en regiones con mayor incidencia de estos siniestros. El ministro también anunció la provisión de trajes especiales para integrantes del Ejército y de las Fuerzas Armadas, con el propósito de ampliar el personal que pueda colaborar con los bomberos y las comunidades en las tareas de extinción.
Chile aporta un helicóptero con capacidad para descargar 900 litros de agua
La cooperación internacional se concretó con el despliegue de un helicóptero Airbus AS350B3 operado por Transportes Aéreos Puma SpA. La aeronave, con base operativa en Cusco, fue dispuesta por el Gobierno chileno a través de la Subsecretaría del Interior y la Corporación Nacional Forestal (CONAF), en respuesta a una solicitud formal de asistencia presentada por la Embajada de Perú. El helicóptero tiene capacidad para descargar hasta 900 litros de agua mediante un sistema de helibalde y también puede transportar personal de emergencia. La misión fue programada por siete días, entre el 21 y el 27 de octubre, con un total de 35 horas de vuelo previstas y una inversión de US$139.997,55, financiada con fondos de emergencia de la Subsecretaría del Interior de Chile.

De acuerdo con CONAF, la aeronave comenzó a operar el 23 de octubre en el incendio del distrito de Río Tambo, en la región de Junín. El plan contempló 42 descargas, equivalentes a 33.600 litros de agua, además de un sobrevuelo de evaluación junto con el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) de Perú. El operativo se desarrolla bajo la coordinación técnica de las autoridades peruanas. La aeronave puede ser destinada a otras zonas, entre ellas Puno, según las necesidades que se determinen durante la emergencia. La intervención muestra el papel que pueden desempeñar los medios aéreos en regiones donde la topografía y las dificultades de acceso complican el trabajo de las brigadas terrestres. Las descargas permiten actuar directamente sobre focos de fuego, aunque su efectividad depende de las condiciones meteorológicas, la disponibilidad de agua y la coordinación con los equipos en tierra.
Más de 11.000 hectáreas de cobertura natural afectadas
Según un reporte del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), citado por Mongabay Latam, hasta el 17 de octubre se habían perdido alrededor de 11.700 hectáreas de cobertura natural en Perú. En ese momento se contabilizaban 34 incendios forestales en diez regiones, de los cuales 19 permanecían activos. Uno de los focos más importantes se registró en Río Tambo, en la provincia de Satipo, región de Junín. Más de 1.300 hectáreas de bosques, cultivos y viviendas habían sido arrasadas por el fuego en esa zona. Los incendios también afectaron a otras regiones, entre ellas Cusco y Apurímac, donde las comunidades rurales enfrentaron daños en pastizales, áreas agrícolas y viviendas. La pérdida de vegetación tiene consecuencias directas para la ganadería, porque reduce la disponibilidad de forraje y puede obligar a los productores a trasladar o alimentar a sus animales con recursos adicionales.
El antecedente de Apurímac: cultivos y ganado afectados
A comienzos de octubre, la región de Apurímac también registró incendios que afectaron a comunidades rurales. En Curahuasi, uno de los episodios reportados por las autoridades dejó miles de hectáreas de cobertura natural destruidas, pérdidas ganaderas y daños en viviendas. En otros sectores de la provincia de Abancay, como Aymas y Atumpata, se reportaron entre 38 y 40 hectáreas de vegetación y zonas de cultivo afectadas por un incendio ocurrido a mediados de octubre, además de posibles pérdidas de ganado bovino. Estos episodios evidencian que la emergencia no se limita a la protección de bosques y ecosistemas. También compromete la producción agropecuaria y los ingresos de las familias rurales, lo que refuerza la importancia de combinar los recursos aéreos con la prevención, la detección temprana y la asistencia posterior a los productores afectados.


