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Mendoza refuerza el control de la polilla de la vid: aviones tratarán 90.000 hectáreas y drones otras 10.000

Aplica Noticias
14 oct
3 min de lectura

El operativo del ISCAMEN abarcará los oasis Norte y Este, con dos pasadas consecutivas de aviones y un refuerzo de aplicaciones con drones en otras 10.000 hectáreas.


La provincia de Mendoza pondrá en marcha un operativo de control de Lobesia botrana, la polilla de la vid, que contempla tratamientos aéreos sobre 90.000 hectáreas de los oasis Norte y Este. El programa, ejecutado por el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN), contará con recursos provinciales y combinará aplicaciones con aviones y drones, además de otras herramientas de manejo integrado de la plaga. El servicio aéreo prevé dos tratamientos consecutivos sobre la superficie alcanzada, con el propósito de reducir las poblaciones iniciales de la plaga durante la primera generación de la temporada. A su vez, el cronograma podrá extenderse unos 10 días adicionales para repetir o repasar las áreas intervenidas, de acuerdo con la evolución biológica del insecto y los criterios técnicos del programa. La estrategia también contempla aplicaciones con drones en aproximadamente 10.000 hectáreas, destinadas a parcelas donde las características del terreno o las condiciones operativas dificultan el trabajo con aeronaves de mayor porte.

Aviones y drones para ampliar la cobertura

El operativo forma parte de la estrategia de Control Integrado aplicado a grandes áreas que desarrolla el ISCAMEN. El esquema combina diferentes herramientas para reducir la presencia de Lobesia botrana, una plaga que afecta la producción vitivinícola y puede ocasionar daños en los racimos. Entre las medidas previstas se encuentran el uso de emisores de feromonas, insecticidas específicos de bajo impacto ambiental, feromonas pulverizables y servicios de aplicación con aviones y drones. El programa se complementa con una red de trampas específicas para monitorear las poblaciones del insecto. Las tareas serán supervisadas por técnicos del ISCAMEN y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Qué deben tener en cuenta los productores

El operativo aéreo es complementario de los tratamientos que deben realizar los propios productores de los oasis Norte y Este. Según las indicaciones de la alerta fitosanitaria, los viñedos deben mantenerse protegidos durante al menos 30 días, con las aplicaciones iniciadas cuando los racimos florales alcancen entre 5 y 7 centímetros de longitud. El programa oficial prioriza las fincas abandonadas o con riesgo fitosanitario, con el objetivo de intervenir en sectores que pueden funcionar como focos de dispersión de la plaga y reforzar las medidas de control que llevan adelante los establecimientos productivos.

Productos autorizados y restricciones operativas

De acuerdo con la información difundida por el organismo provincial, se utilizarán productos registrados y autorizados por Senasa, correspondientes a la banda verde o categoría toxicológica IV. El programa señala que, aplicados bajo las dosis y condiciones previstas, presentan alta selectividad sobre la plaga objetivo. Las aplicaciones no se realizarán en zonas urbanas o periurbanas, escuelas, centros de salud ni hospitales. El operativo contempla zonas de amortiguamiento y distancias de protección, además de las condiciones operativas necesarias para evitar obstáculos como edificios, antenas y cableados. Las acciones cuentan con la Declaración de Impacto Ambiental de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de Mendoza.




Una vez finalizada la primera secuencia, las áreas previstas volverán a tratarse o repasarse según la evolución de la plaga y los criterios técnicos establecidos. El operativo se enmarca en la Ley Nacional 27.227, que declara de interés nacional el control de Lobesia botrana; la Ley Provincial 9.076, que establece su interés provincial, y la Resolución 449/2018 de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de Mendoza.

La combinación de aplicaciones aéreas, drones y herramientas de manejo integrado apunta a reforzar la protección de los viñedos en una etapa clave del ciclo de la plaga. La efectividad del programa dependerá también del cumplimiento de los tratamientos por parte de los productores y del seguimiento de las recomendaciones fitosanitarias oficiales.

 


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