Hito en Entre Ríos: El auge de los drones agrícolas y las claves de una regulación pionera

La provincia de Entre Ríos se ha convertido en el escenario de un hecho inédito para la región: la realización del primer curso teórico y práctico para pilotos de drones aplicadores en labores agropecuarias. Para conocer en detalle el impacto de esta iniciativa y el marco regulatorio que la acompaña, dialogamos con la ingeniera agrónoma Carina Gallegos, directora de Agricultura de la provincia.
Un éxito de convocatoria que superó las expectativas
La respuesta de la comunidad ante esta capacitación superó ampliamente las proyecciones de los organizadores. Al respecto, la ingeniera Gallegos detalló: “Estábamos planificando una capacitación para alrededor de 30 personas y tuvimos aproximadamente 113 inscriptos hasta el día de la presentación y posteriormente hubo más gente haciendo consultas”. Debido a que las clases prácticas exigen un límite estricto de no más de 35 participantes por grupo para poder trabajar adecuadamente, la elevada cantidad de anotados obligó a dividir la cursada en diferentes cohortes. En este esquema, la articulación con el sector privado y social ha sido clave. Gallego calificó como “trascendente” el rol de la Fundación Benet, institución que no solo cede sus dependencias para el desarrollo de todas las clases prácticas, sino que también aporta pilotos que se formarán como futuros capacitadores para las próximas ediciones. Asimismo, la funcionaria aseguró que la formación llegó para quedarse: una vez egresadas las primeras cohortes, la capacitación se mantendrá de manera permanente en la provincia “toda vez que haya más de ocho interesados, ocho, 10 interesados en hacer el curso”.

Licencias y regulación: la prudencia como bandera
Uno de los aspectos más destacados del encuentro fue la exigencia de la licencia habilitante. En Entre Ríos, la normativa exige este documento para operar drones aplicadores de fitosanitarios. No obstante, entendiendo que se trata de una tecnología nueva y que antes estas capacitaciones no se dictaban en territorio provincial, las autoridades otorgan un plazo de un año —desde que se inicia el registro del equipo y del operario— para obtener la licencia o presentar un certificado de estar cursando. Al ser consultada sobre cómo se articula esta exigencia con las disposiciones de la
Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), Gallegos recordó el rol de vanguardia que asumió la provincia, aunque advirtió sobre la necesidad de ser cuidadosos: “Nosotros fuimos pioneros en la regulación, en el reconocimiento de los drones como medio de aplicación y en la regulación de las distancias de aplicación. Con lo cual ANAC en su trayecto fue desregulando y nosotros quedamos con exigencias que son antiguas si se quiere decirlo de esa manera. Es posible que dentro de un plazo prudencial actualicemos esta normativa” Sin embargo, la directora de Agricultura enfatizó la importancia de mantener el rigor en el contexto actual “Preferimos ser cautos y seguir con una normativa tal vez levemente más exigente que facilitar o desregular por completo a riesgo de que se cometan algunas malas praxis y se ponga en jaque, digamos, una tecnología que está en expansión y que viene a simplificar muchas cosas
en la agricultura”
Control digital y un futuro en expansión
Para acompañar este crecimiento de forma ordenada, Entre Ríos cuenta con tres registros obligatorios y completamente digitales: el del dron, el del operario y el del titular del equipo en su carácter de empresa aplicadora. Este trámite se realiza de manera sencilla a través de la plataforma Mi Entre Ríos, requiriendo una validación o rectificación de datos con carácter anual para mantener la habilitación. La proyección de esta tecnología en los campos entrerrianos es innegable. Para la ingeniera Gallegos, el panorama es claro: “Los drones llegaron para quedarse; cada vez hay mayor adopción de la herramienta por parte de personas, por parte de productores, ni siquiera por prestadores de servicio”. Hoy en día, la tendencia muestra que incluso pequeños productores y emprendedores asociados están adquiriendo estos equipos, encontrando en ellos una gran alternativa operativa para trabajar en superficies chicas, algo que se ve reflejado directamente en el aumento de la facturación de ventas y en el número de equipos registrados en la provincia.


