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Federico Mayer: “La tecnología nos tiene que permitir potenciar el conocimiento y generar confianza”

Aplica Noticias
13 oct
4 min de lectura

El CEO de Club Agtech analizó cómo la digitalización puede mejorar la eficiencia de las pulverizaciones, aportar transparencia frente a las comunidades y abrir nuevas oportunidades de negocio para el agro.



La digitalización está transformando la manera de producir, trabajar y relacionarse con la sociedad. En el sector agroindustrial, ese cambio también alcanza a las pulverizaciones, donde las herramientas tecnológicas pueden aportar información para mejorar la eficiencia de las aplicaciones y transparentar las prácticas de trabajo frente a las comunidades. Para Federico Mayer, CEO de Club Agtech, el desafío no pasa únicamente por incorporar tecnología, sino por aprovecharla para construir relaciones de confianza. En ese camino, considera fundamentales tres ejes: el conocimiento, la tecnología y el factor humano. “La tecnología, lo que nos tiene que permitir es potenciar ese conocimiento”, sostuvo Mayer, al explicar cuáles serán los pilares para el futuro de las pulverizaciones y del sector agroindustrial.

Digitalización para mejorar las pulverizaciones

Mayer señaló que la transformación digital está modificando los procesos económicos y sociales, así como la forma en que las personas se comunican y se relacionan. En el ámbito de las aplicaciones agrícolas, ese cambio permite registrar información cada vez más precisa sobre las tareas realizadas. “¿A partir de la digitalización podemos reconocer cuándo pasa un avión o pasa un pulverizador por cada metro cuadrado?”, planteó. Según explicó, la posibilidad de cruzar datos sobre las aplicaciones con información meteorológica permite evaluar las condiciones en las que se realizó cada trabajo. De esa manera, la tecnología puede contribuir tanto al control operativo como a la mejora de la eficiencia del proceso de pulverización. Pero el alcance de estas herramientas, desde su perspectiva, va más allá de lo estrictamente productivo. También pueden utilizarse para comunicar cómo se trabaja y aportar información verificable a quienes viven cerca de las áreas tratadas.

Transparencia para construir confianza con la comunidad

Uno de los principales desafíos de las pulverizaciones agrícolas es la relación con las comunidades periurbanas y urbanas. Para Mayer, la digitalización puede contribuir a reducir la desconfianza mediante información que permita conocer las condiciones en las que se realizan las aplicaciones. “Lo que nos permite estas herramientas digitales es mostrar, ser transparentes frente a la comunidad”, afirmó. El CEO de Club Agtech explicó que la combinación de registros de aplicación y datos meteorológicos permite documentar las condiciones de trabajo. Así, se puede informar si una aplicación se realizó bajo los parámetros previstos y de acuerdo con las buenas prácticas. En ese sentido, consideró que la transparencia debe convertirse en una herramienta para demostrar cómo trabaja el sector y fortalecer su vínculo con la sociedad. Mayer comparó el uso de fitosanitarios con el de los medicamentos: señaló que, cuando se utilizan de manera adecuada y bajo las condiciones correspondientes, el riesgo puede gestionarse, mientras que el uso incorrecto puede generar consecuencias no deseadas. La comparación apunta a destacar la importancia de los procedimientos, los controles y el conocimiento técnico. Para el especialista, la posibilidad de documentar las prácticas realizadas constituye una oportunidad para comunicar mejor el trabajo del sector y aportar elementos concretos al debate público.

El desafío de aceptar que el trabajo sea observado

La incorporación de herramientas digitales también plantea una cuestión cultural. Contar con registros detallados implica aceptar que las operaciones puedan ser observadas y evaluadas por terceros. “¿Y me van a estar mirando 24 horas? Y sí, es el costo o el precio que pagamos para poder generar confianza”, sostuvo Mayer. Desde su perspectiva, la transparencia no debería interpretarse únicamente como una exigencia externa, sino como una condición para fortalecer la legitimidad de las pulverizaciones y abrir nuevas posibilidades de desarrollo. El razonamiento es que, a partir de la información y de prácticas demostrables, el sector puede mejorar su relación con los vecinos, responder a cuestionamientos y construir condiciones más favorables para desarrollar su actividad. “A partir de ahí generamos confianza, después podemos avanzar en lo que trabajamos o en lo que hacemos, o en nuevos espacios de trabajo”, señaló.

Conocimiento, tecnología y factor humano

Al analizar el futuro de las pulverizaciones y del agro en general, Mayer identificó tres componentes que considera centrales. El primero es el conocimiento, porque permite comprender los procesos y tomar decisiones con fundamento. El segundo es la tecnología, como herramienta para potenciar ese saber y mejorar las capacidades del sector. El tercero es el factor humano, que atraviesa tanto la relación con la sociedad como la posibilidad de generar acuerdos y desarrollar nuevas actividades. “Si nosotros no entendemos que los humanos funcionamos a partir de la confianza y nos relacionamos a partir de la confianza, va a ser imposible que podamos avanzar”, advirtió. Para Mayer, la incorporación de tecnología no garantiza por sí sola una mejor relación con la comunidad. También es necesario comprender qué genera confianza, qué la deteriora y de qué manera el conocimiento técnico puede utilizarse para construir vínculos más sólidos. En ese marco, vinculó la aceptación social de las pulverizaciones con la posibilidad de obtener una licencia social para operar, es decir, el reconocimiento de la comunidad como parte de las condiciones necesarias para desarrollar la actividad.

Drones y aviones: un desafío que también es humano

La expansión de los drones aplicadores plantea nuevos interrogantes para la industria de la pulverización y para la aviación agrícola tradicional. La convivencia entre distintas tecnologías puede generar tensiones, pero Mayer propuso evitar que esas diferencias se analicen exclusivamente desde el punto de vista técnico. “Es un tema humano, no tecnológico”, afirmó al referirse a los conflictos que pueden surgir frente a la incorporación de nuevas herramientas. El planteo invita a considerar cómo se relacionan los actores del sector, qué oportunidades de negocio pueden surgir y de qué manera se pueden abordar las diferencias entre quienes trabajan con aviones, drones y otros equipos de aplicación. En lugar de considerar necesariamente a los drones como una amenaza para la aviación agrícola, su enfoque propone analizar cómo gestionar los cambios y construir alternativas a partir del conocimiento, la tecnología y la confianza.

La transformación digital, en definitiva, no se limita a incorporar equipos o sistemas de registro. Para Mayer, el verdadero desafío consiste en utilizar esas herramientas para mejorar los procesos, demostrar cómo se trabaja y fortalecer la relación entre el agro y la sociedad.

 

 


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