El gusano cogollero avanza sobre el maíz y preocupa a más regiones productivas

La plaga ya afecta no solo a los planteos tardíos, sino también a lotes de maíz temprano en distintas regiones productivas. Desde BASF advierten sobre la importancia de intensificar los monitoreos e intervenir cuando las larvas todavía son pequeñas para mejorar la eficacia del control.
El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) vuelve a ganar protagonismo en los lotes de maíz argentinos. Esta campaña, su presencia muestra un avance más generalizado y alcanza zonas que van desde el NEA y el NOA hasta el centro y norte de Santa Fe y Entre Ríos, con ataques que ya afectan a cultivos tempranos. El escenario amplía la preocupación de los productores, especialmente porque la plaga suele tener mayor incidencia en el norte del país y en los planteos de maíz tardío. Sin embargo, su expansión territorial obliga a prestar atención a una mayor cantidad de regiones y momentos del ciclo del cultivo. Frente a esta situación, Gabriel Zipeto, consultor de I+D en Insecticidas y Tratamiento de Semillas de BASF Soluciones para la Agricultura, destacó la necesidad de anticiparse y sostener un monitoreo frecuente desde los primeros estadios del maíz. La detección temprana resulta determinante para definir el momento de intervención. Según explicó el especialista, controlar las larvas cuando todavía son pequeñas y antes de que ingresen profundamente en el cogollo facilita el manejo de la plaga y mejora las posibilidades de lograr un control efectivo. “Anticiparse a su aparición y actuar en el momento oportuno puede marcar la diferencia”, señaló Zipeto, quien advirtió que la fuerte presencia del insecto volvió a instalarlo entre las principales preocupaciones sanitarias de la campaña.
Cogollero y chicharrita, dos amenazas para el cultivo
Además del gusano cogollero, la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) continúa siendo una plaga que requiere seguimiento. Su presencia potencial obliga a mantener los monitoreos y evaluar los riesgos sanitarios de cada lote. En este contexto, BASF cuenta con Pirate®, un insecticida registrado para el manejo de ambas plagas en maíz. El producto se caracteriza por su velocidad de acción y eficacia sobre larvas de diferentes tamaños. Estas características buscan aportar flexibilidad a las estrategias de control, especialmente cuando las condiciones climáticas o las dificultades operativas pueden demorar las aplicaciones.
Monitorear antes de aplicar: la clave del manejo
Desde BASF remarcan que la disponibilidad de herramientas químicas no reemplaza el seguimiento permanente del cultivo. La oportunidad de intervención es uno de los factores centrales para evitar que las larvas alcancen estadios más avanzados y se refugien en el interior del cogollo, donde su control resulta más complejo. “Hay que intervenir al comienzo de la infestación y no esperar a que el problema avance”, sostuvo Zipeto. El manejo integrado también requiere considerar otras decisiones agronómicas, como la elección del híbrido, el tratamiento de semillas, la fecha de siembra y la selección del insecticida foliar más adecuado para cada situación. A esto se suma la importancia de alternar tecnologías y sitios de acción durante la campaña, una práctica fundamental para contribuir a retrasar la aparición de resistencias y preservar la eficacia de las herramientas disponibles.
Con una distribución más amplia del gusano cogollero y la presencia potencial de otras plagas, el monitoreo temprano vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia productiva. Para esta campaña, detectar a tiempo y actuar con criterios de manejo integrado será determinante para proteger el potencial de rendimiento del maíz.


