Drones en la Patagonia: buscan recuperar 200 hectáreas de bosque nativo con siembra aérea de araucarias

Un ensayo de siembra aérea de precisión permitió dispersar piñones de pewen mediante drones en una zona afectada por incendios en Neuquén. La iniciativa combina biotecnología, investigación científica y conocimientos de las comunidades mapuches, con el objetivo de acelerar la recuperación de un ecosistema milenario.
La tecnología de drones comienza a abrir nuevas posibilidades para la restauración de bosques nativos en la Patagonia. En el Parque Nacional Lanín, en Neuquén, se puso en marcha una nueva etapa del Proyecto Pewen, una iniciativa que busca recuperar 200 hectáreas de bosque de araucarias afectadas por incendios mediante la siembra aérea de precisión de semillas.
El ensayo se desarrolló en el área de Ñorquinco, donde se trabajó sobre una superficie de 40 hectáreas previamente mapeadas. La experiencia permitió evaluar aspectos técnicos, biotecnológicos y logísticos de la dispersión de piñones mediante drones, una metodología que podría facilitar futuras intervenciones en zonas de montaña de difícil acceso. La iniciativa es impulsada por la Administración de Parques Nacionales (APN), en articulación con la empresa ReForest Latam, investigadores del CONICET y organizaciones y comunidades locales. El objetivo es incorporar herramientas tecnológicas que contribuyan a recuperar la biodiversidad y los procesos ecológicos del bosque, respetando al mismo tiempo el valor cultural del pewen para el pueblo mapuche.

Drones, semillas y biotecnología para recuperar el bosque
El operativo combinó el relevamiento detallado del terreno, el traslado de insumos y la dispersión aérea de semillas. Durante la primera jornada se instaló un campamento base en la montaña. El equipamiento y los materiales se transportaron con drones, mientras que alrededor de 300 kilos de semillas fueron trasladados a caballo, con la colaboración de guardaparques y pobladores mapuches que participan como Protectores del Pewen. Una vez preparado el terreno, se realizó la siembra de las 40 hectáreas mediante un dron en aproximadamente un día y medio de trabajo. La experiencia también incluyó mediciones científicas en parcelas permanentes para determinar la densidad de semillas dispersadas y establecer una línea de base que permita estimar, en futuras evaluaciones, la cantidad de plantas por hectárea. Otro de los aspectos analizados fue la aplicación de un tratamiento biotecnológico de las semillas, orientado a reducir su consumo por parte de la fauna y mejorar las condiciones para la regeneración natural. La tecnología de siembra de precisión busca distribuir las semillas en micrositios con condiciones favorables para la germinación. Esto resulta especialmente relevante en sectores remotos, donde las intervenciones manuales demandan mayores esfuerzos logísticos.

Un plan de restauración con cuatro etapas
ReForest Latam, empresa especializada en restauración de ecosistemas nativos mediante biotecnología, drones y análisis ecosistémico, aporta las herramientas tecnológicas para el desarrollo de la experiencia. El método contempla cuatro fases. La primera consiste en el análisis ecosistémico y la caracterización de las áreas que serán intervenidas. Luego se trabaja con semillas nativas de genética local, mediante procesos de recolección y encapsulado con bioestimulantes. La tercera etapa corresponde a la dispersión aérea con drones, que permite cubrir superficies extensas y alcanzar sectores de difícil acceso. Finalmente, se realiza el monitoreo en campo para evaluar la germinación, la supervivencia de las plantas y la efectividad de las acciones de restauración. Los resultados del ensayo servirán para ajustar los procedimientos técnicos, biotecnológicos y logísticos antes de avanzar con el plan de restauración previsto para 2027.
El desafío de recuperar un bosque milenario
La intervención se desarrolla en un área donde un incendio ocurrido en 2013 afectó aproximadamente 1.500 hectáreas de bosque nativo. En 2014 se realizaron los primeros diagnósticos, análisis de severidad y propuestas de restauración, que incluyeron tareas de plantación y siembra. Desde 2021, el Proyecto Pewen profundizó esos trabajos mediante distintas acciones de recuperación, entre ellas la instalación de alambrados perimetrales y la plantación de 50.000 ejemplares de pewen (Araucaria araucana) y coihue (Nothofagus dombeyi). La nueva etapa incorpora la siembra aérea de precisión como alternativa para ampliar la superficie de intervención y mejorar la capacidad operativa en terrenos complejos. El desafío está relacionado con las características biológicas de la araucaria. Esta especie puede superar los 1.100 años de vida y alcanzar los 50 metros de altura, pero presenta un crecimiento lento y una dispersión natural de sus semillas —conocidas como piñones— a distancias relativamente cortas.
Por eso, cuando un incendio destruye los árboles semilleros, la recuperación natural del bosque puede demandar siglos. La restauración asistida busca acelerar ese proceso y evitar que la degradación del ecosistema se vuelva irreversible. Además de su importancia ecológica, el pewen tiene un profundo valor cultural para las comunidades mapuches de la región, que lo consideran un elemento central de su cosmovisión, su identidad y su vínculo histórico con el territorio.
Ciencia y comunidades para definir la restauración
El proyecto cuenta con un Comité Científico que establece qué áreas restaurar y qué metodologías aplicar. Está dirigido por el doctor Thomas Kitzberger, del CONICET-INIBIOMA, e integrado por investigadores y especialistas del ámbito científico, de ReForest Latam y del Departamento de Conservación y Manejo del Parque Nacional Lanín. En el trabajo participan también el Consejo Zonal Pewenche, la Comunidad Mapuche Ñorquinco, los Protectores del Pewen de Ñorquinco y Aigo, investigadores de INIBIOMA-CONICET e IANIGLA-CONICET, Amigos de la Patagonia, la Corporación Interestadual Pulmarí y la Subsecretaría de Producción de Neuquén.
El Proyecto Pewen articula desde hace más de dos décadas a científicos, organismos públicos, comunidades mapuches, organizaciones sociales y voluntarios para conservar y recuperar estos ecosistemas, mediante el control de amenazas y el reconocimiento de sus valores naturales y culturales.
Una nueva aplicación de los drones en la restauración ambiental
El ensayo de Ñorquinco permitirá determinar hasta qué punto la combinación de drones, biotecnología y conocimiento científico puede mejorar la eficiencia de los trabajos de restauración forestal. La proyección inicial contempla intervenir 200 hectáreas y utilizar los resultados obtenidos para planificar nuevas áreas de recuperación en la Patagonia.
Más allá de la experiencia puntual, la iniciativa muestra cómo los drones pueden ampliar sus aplicaciones más allá de la agricultura, al incorporarse a proyectos de conservación de la biodiversidad, restauración de ecosistemas y recuperación de ambientes afectados por incendios.


