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Aviones, drones y pulverizadoras: una prueba a campo mostró por qué la configuración define la calidad de aplicación

Aplica Noticias
6 oct
4 min de lectura

Una evaluación realizada en condiciones reales comparó cinco sistemas de aplicación y mostró cómo la configuración, la capacitación y el objetivo agronómico pueden modificar el desempeño de cada tecnología.


La tecnología avanza a gran velocidad en las aplicaciones agrícolas, pero contar con equipos cada vez más sofisticados no garantiza por sí solo mejores resultados. Esa fue una de las principales conclusiones que dejó el Primer Congreso de Aeroaplicación y Combate de Incendios, realizado en Marcos Juárez, Córdoba.

Durante la segunda jornada del encuentro, organizado por Falconer Aviation e Icaros Aviación, con el apoyo de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA) y la Fundación Benet, se desarrolló una evaluación a campo que permitió comparar cinco configuraciones de pulverización bajo condiciones reales de trabajo.

La experiencia puso frente a frente tecnologías diferentes: un avión Air Tractor AT-502, drones DJI T100 y XAG P150, una pulverizadora Metalfor y un equipo terrestre Tecno MCG. El objetivo no fue determinar cuál tecnología es mejor, sino medir cómo se comporta cada sistema y qué margen existe para mejorar su desempeño a partir de una correcta configuración.

Cinco tecnologías, una misma evaluación

La evaluación estuvo a cargo del equipo técnico de Grupo APC, en el marco de su Programa de Mejora Continua de la Calidad de Aplicaciones. Para analizar el comportamiento de los equipos se utilizaron tarjetas hidrosensibles y distintos indicadores destinados a medir variables relacionadas con la calidad de aplicación y la deriva. Las pruebas se realizaron con condiciones ambientales variables, con vientos de entre 4 y 16 km/h, una temperatura cercana a los 20 °C y una humedad relativa del 61%. Las diferentes tecnologías fueron configuradas de acuerdo con sus características operativas y posteriormente evaluadas considerando parámetros como cobertura, tamaño y distribución de gotas, factor de dispersión y eficiencia. Estos indicadores fueron integrados posteriormente en el Índice de Calidad APC, permitiendo obtener una evaluación basada en mediciones concretas y no solamente en percepciones.

Los resultados mostraron diferencias entre las tecnologías, pero también evidenciaron que el desempeño está estrechamente relacionado con el objetivo agronómico y la configuración utilizada. Para Juan Molina, secretario de FeArCA y uno de los responsables de la actividad, el valor de la experiencia estuvo precisamente en evitar conclusiones simplistas. La pregunta no fue qué tecnología resulta superior, sino qué sucede cuando distintos sistemas son medidos en condiciones reales y cuánto puede mejorar cada uno cuando se ajusta correctamente a la tarea que debe realizar.

La deriva, otro indicador clave

La evaluación también incorporó la medición de deriva, uno de los aspectos centrales cuando se analiza la calidad y seguridad de las aplicaciones. En los drones y equipos terrestres se realizaron mediciones a 10, 20, 30 y 40 metros, observándose una disminución de los valores a medida que aumentaba la distancia respecto del área tratada. En el caso del avión, el análisis se extendió hasta los 100 metros. Los registros de deriva fueron de 0,96 a 25 metros; 0,65 a 50 metros; 0,42 a 75 metros y 0,20 a 100 metros. Los datos permitieron incorporar una variable fundamental al debate sobre las diferentes modalidades de aplicación: el comportamiento de cada tecnología no puede analizarse únicamente por el equipo, sino también por las condiciones ambientales y la configuración utilizada durante la operación. Incluso la experiencia con la pulverizadora terrestre aportó información relevante. Diferentes condiciones operativas impidieron trabajar con el volumen inicialmente previsto, lo que incidió sobre la calidad obtenida y permitió comprobar cuánto puede influir la configuración sobre el resultado final.


La tecnología como herramienta

La experiencia dejó una conclusión que atraviesa a las distintas tecnologías que hoy conviven en el campo. Un dron, un avión o una pulverizadora no producen automáticamente una aplicación de calidad. El resultado depende de la capacidad del operador para seleccionar y configurar correctamente el equipo en función del objetivo, las condiciones ambientales y las características de la aplicación. En ese sentido, la capacitación aparece como un componente central para aprovechar el potencial de las nuevas herramientas. La evolución tecnológica está incorporando drones con mayor capacidad, aeronaves especializadas y equipos terrestres cada vez más precisos. Pero el desafío pasa por acompañar ese desarrollo con conocimiento técnico, capacitación y mediciones objetivas.

Aeroaplicación y combate de incendios: construir una actividad profesional

Durante la apertura de la segunda jornada, el presidente de FeArCA, Diego Martínez, planteó precisamente la necesidad de fortalecer los vínculos entre los diferentes actores que participan de las operaciones aéreas especializadas. “Cuanto más unidos estemos quienes desarrollamos operaciones aéreas especializadas, mayores serán nuestras posibilidades de capacitarnos, mejorar permanentemente la seguridad operacional, dialogar con las autoridades y representar profesionalmente nuestras actividades”, sostuvo. Martínez también destacó la importancia de generar un vínculo más estrecho entre FeArCA y las empresas y profesionales dedicados a la lucha aérea contra incendios, con la posibilidad de avanzar hacia un espacio de participación y representación de esta actividad dentro de la Federación. “No se trata solamente de sumar una actividad a una institución, se trata de sumar conocimiento, experiencia y capacidad de trabajo”, señaló. El Congreso reunió además a especialistas y referentes de distintos países vinculados con la aeroaplicación y el combate aéreo de incendios, generando un espacio de intercambio sobre experiencias, capacitación y profesionalización.


Como parte de la agenda, el comunicador y conferencista Juanjo Vargas brindó una charla motivacional enfocada en fortalecer la identidad, la unidad y el sentido de pertenencia dentro de la comunidad de la aviación agrícola.

El encuentro dejó así una discusión que excede la comparación entre aviones, drones y equipos terrestres. En una actividad donde cada vez hay más tecnología disponible, el desafío será que esa tecnología esté acompañada por operadores capacitados, criterios técnicos, mediciones y una correcta configuración de los equipos.

Porque, en definitiva, la herramienta puede cambiar. El conocimiento sigue siendo el factor que determina cómo se utiliza.

 


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