Air Tractor se suma a un proyecto para reducir la deriva en las pulverizaciones agrícolas

El fabricante de aeronaves agrícolas se sumó a un proyecto internacional liderado por la NAAA. La iniciativa busca actualizar el modelo informático que simula el comportamiento de las gotas, mejorar las evaluaciones de deriva y reconocer el aporte de las nuevas tecnologías de aplicación.
La aviación agrícola avanza en el desarrollo de herramientas para mejorar la precisión de las pulverizaciones y evaluar el riesgo de deriva. En ese camino, el fabricante de aeronaves Air Tractor anunció su apoyo a la modernización de AGDISP, un programa informático utilizado para simular aplicaciones agrícolas y estimar el desplazamiento de las gotas fuera del área objetivo.
El respaldo fue anunciado el 8 de octubre por la Asociación Nacional de Aviación Agrícola de Estados Unidos (NAAA), que lidera el proyecto internacional. La iniciativa reúne a organizaciones del sector, productores, empresas de insumos y entidades vinculadas con la salud pública, con la participación de la Asociación Australiana de Aplicación Aérea (AAAA). El objetivo es actualizar una herramienta clave para comprender cómo se comportan las gotas durante una aplicación y determinar con mayor precisión cómo influyen las condiciones meteorológicas, las características de los equipos y las tecnologías de pulverización en la deriva. La modernización también apunta a que los modelos de evaluación puedan representar mejor los avances tecnológicos incorporados por los operadores, de manera que las mejoras en los equipos y las prácticas de aplicación puedan ser consideradas al establecer medidas de seguridad.
Cómo funciona AGDISP: una pulverización simulada en la computadora
AGDISP, sigla de Agricultural Dispersal —dispersión agrícola—, permite recrear virtualmente una operación de pulverización antes de llevarla al campo. Para realizar la simulación, el usuario introduce variables como las características de la aeronave y del equipo de aplicación, el tamaño de las gotas, la altura de vuelo, las propiedades de la mezcla y las condiciones meteorológicas. A partir de esos datos, el programa calcula las trayectorias de las gotas y estima dónde podría depositarse el producto. Entre los factores considerados se encuentran el viento, la turbulencia, la evaporación y el movimiento del aire generado por el paso de la aeronave. De esta manera, los investigadores pueden comparar diferentes configuraciones y analizar cómo influyen las decisiones operativas en el resultado de una aplicación. Por ejemplo, es posible evaluar cambios en el tamaño de las gotas o en la altura de trabajo para identificar alternativas que reduzcan el desplazamiento del producto fuera del área tratada. Estas simulaciones complementan los ensayos de campo, que permiten contrastar los resultados del modelo con mediciones realizadas en condiciones reales.
Un modelo con impacto en las regulaciones fitosanitarias
El programa constituye la base de AgDRIFT, una herramienta adaptada que utiliza la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) para evaluar el riesgo de deriva asociado con las aplicaciones de plaguicidas. Los resultados de estas evaluaciones, junto con otras investigaciones, contribuyen a determinar si un producto puede ser autorizado y bajo qué condiciones debe utilizarse. Según el caso, las exigencias pueden incluir especificaciones sobre los equipos, condiciones meteorológicas, prácticas operativas y medidas de protección. En Estados Unidos, las instrucciones de uso y los requisitos de etiquetado aprobados por la EPA son de cumplimiento obligatorio.
De acuerdo con la NAAA, la modernización permitirá desarrollar análisis más específicos para cada escenario de aplicación y representar con mayor precisión los beneficios de las tecnologías diseñadas para reducir la deriva. El propósito es contar con evaluaciones que reflejen mejor el desempeño de los equipos modernos y las buenas prácticas de aplicación, aportando evidencia para definir requisitos de seguridad acordes con las condiciones operativas. El alcance del proyecto no se limita a la aviación agrícola. También contempla aplicaciones terrestres, como las realizadas con pulverizadoras de botalón y equipos que utilizan corrientes de aire para distribuir las gotas, habituales en producciones frutícolas.
Zonas de seguridad y reducción de la deriva
En países como Estados Unidos y Australia existen zonas de seguridad destinadas a reducir el riesgo de que los productos alcancen áreas sensibles o superficies que no forman parte del tratamiento. Las distancias y condiciones exigidas pueden variar según el producto, el equipo empleado y las características del entorno. Cualquier reducción debe estar contemplada en las condiciones autorizadas por las autoridades competentes.
En este contexto, contar con simulaciones más precisas puede ayudar a estimar cómo determinadas configuraciones de aplicación modifican la exposición fuera del objetivo y qué medidas de protección resultan necesarias. No obstante, la actualización de AGDISP no modifica automáticamente las restricciones ni las condiciones de uso de los fitosanitarios. La eventual incorporación de los nuevos resultados a los procesos regulatorios dependerá de la evaluación y aceptación de los organismos responsables.
El próximo paso: estimar la deriva en tiempo real
Entre los objetivos de la iniciativa se encuentra la incorporación de variables que cambian durante el vuelo, como el peso de la aeronave. También se proyecta desarrollar una versión integrada con los sistemas de navegación utilizados en la aviación agrícola para guiar los recorridos sobre los lotes. La meta es avanzar hacia estimaciones de deriva en tiempo real que ayuden al piloto a tomar decisiones durante la operación, considerando las condiciones de vuelo y las características de la aplicación.
Según el cronograma difundido por la NAAA, la redacción del nuevo código del programa debería finalizar a fines de octubre de 2026, mientras que la conclusión del proyecto completo está prevista para abril de 2027. Una vez modernizado, el software continuará disponible públicamente y será de código abierto. Sin embargo, su utilización como respaldo de decisiones regulatorias todavía deberá ser evaluada por las autoridades correspondientes.
Una inversión internacional para mejorar las aplicaciones
El proyecto cuenta con el respaldo de distintos actores de la cadena agropecuaria y de la salud pública. En abril de 2026, la NAAA informó que la iniciativa había reunido US$ 545.000 entre fondos y compromisos de financiación. Entre los participantes mencionados se encuentran Bayer, organizaciones de productores de maíz y algodón, la propia NAAA, su fundación de investigación y educación (NAAREF) y la asociación australiana de aplicación aérea. También se aportaron recursos vinculados con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), a través de la Asociación Estadounidense para el Control de Mosquitos. Esta participación responde, entre otros factores, al uso de aeronaves en aplicaciones de productos químicos y biológicos para el control de estos insectos.
La incorporación de Air Tractor amplía el respaldo de la industria aeronáutica a una iniciativa que busca mejorar las herramientas de evaluación y fortalecer la base científica de las decisiones operativas.


