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Perú refuerza la prevención ante El Niño: más monitoreo, gestión del agua y protección de las zonas productivas

Aplica Noticias
8 oct
4 min de lectura

El país mantiene activa la alerta por El Niño Costero y prepara medidas para un escenario climático que combina lluvias intensas en algunas regiones y con déficit hídrico en otras.



Perú está reforzando su estrategia de prevención frente al fenómeno El Niño 2026-2027, con una combinación de monitoreo climático, planificación agropecuaria, gestión del recurso hídrico y obras destinadas a reducir el impacto de lluvias intensas, inundaciones y déficit de agua.

La Comisión Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene la Alerta de El Niño Costero. En su último informe técnico, el organismo señaló que el fenómeno podría mantener una magnitud extraordinaria hasta enero de 2027, mientras que el Niño del Pacífico central podría alcanzar una magnitud muy fuerte durante el mismo período. Para el verano de 2027, el escenario previsto es heterogéneo: lluvias superiores a lo normal en la costa norte, costa central y sierra norte occidental, y condiciones normales o deficitarias en sectores de la sierra sur y la Amazonía. Ese escenario obliga a una estrategia diferenciada para el sector agropecuario. El Gobierno peruano está trabajando sobre dos riesgos simultáneos: el exceso de agua en determinadas regiones y la falta de disponibilidad hídrica en otras.

Del pronóstico climático al productor

Uno de los principales instrumentos es el trabajo del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI), que está trasladando la información climática directamente a productores y usuarios de riego. El organismo mantiene un sistema de pronóstico de riesgo agroclimático para la campaña 2026-2027, que contempla cultivos como arroz, cacao, café, frijol, maíz, olivo, palto, papa, pastos y quinua. La herramienta busca identificar cómo las condiciones meteorológicas pueden afectar el desarrollo de cada cultivo y aportar información para la toma de decisiones.

En Arequipa, SENAMHI llevó escenarios climáticos a una mesa técnica de la Irrigación Majes, donde se analizó el incremento de temperaturas, la variabilidad climática y los posibles efectos de El Niño sobre la disponibilidad de agua y la producción agrícola. El organismo destacó la importancia del monitoreo permanente y del uso de información científica para optimizar el recurso hídrico y anticipar riesgos en los cultivos. En otra intervención, SENAMHI capacitó a usuarios de riego de Bajo Cural sobre los posibles efectos de El Niño en la agricultura. Las recomendaciones incluyeron monitorear continuamente las condiciones meteorológicas, fortalecer la gestión del agua y utilizar información técnica para tomar decisiones oportunas.

La estrategia busca que el pronóstico climático no quede solamente en una alerta nacional, sino que llegue a quienes tienen que decidir cuándo regar, cómo manejar el agua y cómo planificar las labores agrícolas.

La ANA identifica puntos críticos para proteger el campo

La Autoridad Nacional del Agua (ANA) también intensificó las acciones preventivas.

En la cuenca del río Chico, en Chincha, técnicos del organismo inspeccionaron puntos críticos para identificar sectores vulnerables y evaluar el estado de la infraestructura hidráulica ante los posibles efectos de El Niño. La intervención incluyó el trabajo conjunto con autoridades locales y organizaciones de usuarios de agua para determinar qué sectores necesitan atención y reforzar la preparación. En Ica, la ANA participó además en la evaluación del proyecto Solución Integral Quebrada Cansas, que contempla diques de retención, pozas de disipación, encauzamiento y defensas ribereñas. Las obras tienen como objetivo reducir el riesgo asociado a El Niño y proteger tanto a la población como a las áreas productivas del valle de Ica.

Una estrategia frente al exceso y al déficit hídrico

La particularidad del escenario peruano es que la respuesta no puede centrarse exclusivamente en las inundaciones. El último informe de ENFEN proyecta para el próximo verano un comportamiento diferenciado de las precipitaciones: mientras algunas zonas podrían recibir lluvias superiores a lo normal, sectores de la sierra sur y de la Amazonía podrían presentar condiciones normales o inferiores. Por eso, la prevención combina infraestructura de protección frente a inundaciones y herramientas para administrar el agua disponible. El propio ENFEN recomienda a las autoridades utilizar los escenarios de riesgo actualizados, junto con los avisos meteorológicos y los pronósticos estacionales, para adoptar medidas de reducción del riesgo y preparación frente a los peligros asociados al fenómeno.


Un escenario que obliga a anticiparse

El enfoque peruano tiene una particularidad: la prevención se está construyendo sobre la articulación entre ENFEN, SENAMHI, MIDAGRI y ANA. ENFEN monitorea la evolución del fenómeno y establece los escenarios climáticos; SENAMHI traduce esa información en pronósticos meteorológicos y agroclimáticos; mientras que la ANA interviene sobre la gestión del agua y la protección de cauces e infraestructura hidráulica. Para el agro, esto significa que la respuesta a El Niño comienza antes de que llegue el impacto sobre los cultivos. El objetivo es anticipar dónde puede faltar agua, dónde puede sobrar, qué zonas productivas están expuestas y qué infraestructura necesita ser reforzada.

En paralelo, el Gobierno peruano avanzó con la creación de una Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño, destinada a articular las intervenciones estatales frente a lluvias, sequías y otras emergencias. Entre las acciones previstas aparecen la atención a pequeños productores afectados por la sequía, la implementación de pequeños reservorios y bebederos, además de tareas de limpieza y descolmatación de cauces.

El dato que mira el campo

Más que una única obra o programa, Perú está construyendo un sistema de prevención que combina información climática, pronósticos específicos para cultivos, manejo del agua y obras de infraestructura. Y allí aparece uno de los aspectos más interesantes para la agricultura de precisión: el país está intentando bajar la información de El Niño desde el nivel regional hasta el riesgo agroclimático de cada cultivo, de manera que el productor pueda tomar decisiones con anticipación.

 

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