Las inundaciones avanzan en Paraguay y el Litoral argentino: campos anegados, ganado en alerta y riesgos para la campaña agrícola
La crecida del río Paraná y las lluvias persistentes afectan a localidades de Paraguay y mantienen en alerta a varias zonas de Corrientes y Entre Ríos. Los productores ganaderos ya enfrentan dificultades para alimentar y trasladar sus animales, mientras que en Argentina los organismos oficiales advierten sobre nuevos ascensos de los ríos.

Las inundaciones vuelven a poner en alerta a la región de la Cuenca del Plata. La crecida del río Paraná, las precipitaciones registradas en las cuencas que alimentan el sistema fluvial y el aumento de los caudales mantienen en situación de vigilancia a Paraguay y al Litoral argentino, donde el avance del agua amenaza a poblaciones ribereñas y genera preocupación por sus consecuencias sobre la producción agropecuaria. En Paraguay, la situación afecta a Ciudad del Este, Ayolas y otras localidades, mientras que en la Argentina el seguimiento hidrológico anticipa nuevos ascensos del Paraná y niveles elevados en distintos tramos del río Uruguay. El escenario plantea riesgos para los campos bajos, las pasturas naturales, la hacienda y las labores agrícolas de primavera.
Paraguay: campos de pastoreo bajo agua y dificultades para la ganadería
Uno de los casos más representativos del impacto productivo se registra en Yabebyry, departamento de Misiones, Paraguay. Las lluvias persistentes y la crecida del Paraná dejaron bajo agua importantes zonas de pastoreo de las compañías Panchito López y Carrizal. La situación afecta a pequeños y medianos ganaderos que debieron retirar sus animales de los campos anegados. Sin embargo, el traslado no resulta sencillo: algunos establecimientos carecen de potreros secos disponibles y los terrenos más elevados ya están concentrando una mayor cantidad de hacienda. Esta situación complica la alimentación de los rodeos y aumenta la presión sobre los recursos forrajeros disponibles. En Ciudad del Este, la crecida del Paraná y el desborde del arroyo Acaraymí provocaron anegamientos en sectores del barrio San Rafael y obligaron a evacuar familias. También se reportaron inundaciones en Concepción y otras localidades del país. En Ayolas, departamento de Misiones, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) activó mecanismos de contingencia y asistencia. El organismo mantiene un seguimiento permanente de los niveles del río y participa en la preparación de espacios de evacuación y recursos logísticos para atender a la población afectada.
Las consecuencias productivas de estas inundaciones son especialmente relevantes en las zonas donde la ganadería depende del aprovechamiento de pastizales naturales. Cuando los campos quedan cubiertos por el agua, los productores deben buscar terrenos alternativos, reorganizar el manejo de la hacienda y asegurar alimento y agua en condiciones adecuadas.
Argentina: el Paraná continúa en ascenso y el río Uruguay mantiene niveles elevados
En el Litoral argentino, el Instituto Nacional del Agua (INA) sigue de cerca la evolución de los principales cursos fluviales. Su reporte hidrológico, registró una tendencia ascendente del Paraná en el tramo Corrientes-Goya, asociada al tránsito de una onda de crecida y a las condiciones favorables para la generación de escorrentía en las áreas que alimentan la cuenca. El informe advirtió que, en un horizonte de entre siete y catorce días, todavía existía la posibilidad de que el ascenso se amplificara en los tramos superiores, con chances de aproximación o superación de niveles de alerta. Hacia el sur, el organismo anticipó una suba sostenida, aunque inicialmente dentro de niveles medios y medios-altos.
Entre los registros informados por el INA se encontraban:
· Corrientes: 4,75 metros, frente a un nivel de alerta de 6,50 metros.
· Goya: 4,28 metros, con alerta establecida en 5,20 metros.
· Reconquista: 3,90 metros, con alerta en 5,10 metros.
· Santa Fe: 3,45 metros, frente a un nivel de alerta de 5,30 metros.
· Rosario: 3,23 metros, con alerta en 5 metros.
Los valores corresponden al reporte hidrométrico consultado y no implican que todas esas localidades o sus áreas rurales estén inundadas. Las consecuencias dependen de la topografía, la duración de la crecida, los drenajes y la ubicación de cada establecimiento.
La situación también requiere atención en la cuenca del Uruguay. En el mismo informe del INA, Concordia registraba 11,56 metros, por encima de su nivel de alerta de 11 metros, mientras que Concepción del Uruguay alcanzaba 5,42 metros, también por encima de su referencia de alerta de 5,30 metros. Estos niveles refuerzan la necesidad de monitorear los campos ribereños y las zonas bajas de Entre Ríos, donde las crecidas pueden comprometer las pasturas, los accesos rurales y la movilidad de los animales.
Qué puede pasar con la agricultura
El impacto sobre los cultivos depende de la localización y de la duración del exceso hídrico. En las áreas agrícolas afectadas por lluvias persistentes, la saturación de los suelos puede retrasar la siembra, impedir el ingreso de maquinaria y perjudicar la implantación de los lotes. En esta época del año, el exceso de humedad constituye un factor de riesgo para la campaña de primavera-verano. Los lotes recién sembrados pueden sufrir pérdidas de semillas o fallas de emergencia, mientras que el anegamiento prolongado reduce la disponibilidad de oxígeno en las raíces y puede afectar el desarrollo de los cultivos. También pueden aumentar los problemas sanitarios asociados a la humedad, la erosión y las dificultades para realizar labores en el momento adecuado. En los establecimientos ganaderos y mixtos, la pérdida temporal de superficie productiva puede obligar a modificar la planificación forrajera y elevar los costos de alimentación. En el sur de Brasil, otro punto relevante para la región, el Instituto Nacional de Meteorología (INMET) advirtió a comienzos de octubre sobre los riesgos de las lluvias para la siembra de soja y maíz de la campaña 2026/27 y para la calidad de los cultivos de invierno todavía en el campo. El organismo señaló que los excesos de agua podían ocasionar demoras en las labores, pérdidas de semillas y mayores riesgos de enfermedades en trigo y cebada. Aunque estos efectos no deben trasladarse automáticamente a todos los establecimientos del Litoral argentino, muestran cómo las lluvias intensas pueden comprometer distintas etapas de la producción agropecuaria.
Ganadería: evacuación de hacienda, alimentación y sanidad
Para los productores ganaderos, uno de los principales desafíos es anticipar el traslado de los animales antes de que los caminos y las salidas de los campos queden anegados. La falta de potreros altos, la concentración de hacienda en superficies reducidas y las dificultades para transportar alimento pueden agravar las pérdidas económicas. En julio, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) difundió recomendaciones preventivas para Corrientes y Misiones ante la posibilidad de lluvias intensas y crecidas vinculadas al escenario climático de El Niño. El organismo recomendó mantener actualizado el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa), verificar la documentación para el movimiento de animales, identificar potreros elevados y organizar con anticipación la logística de evacuación.
También aconsejó prever reservas de alimento y agua potable, evitar que los animales queden encerrados en corrales bajos y priorizar su traslado antes de que las condiciones de circulación se vuelvan peligrosas. Después de la inundación, resulta necesario controlar el estado sanitario del rodeo, la calidad del agua de bebida y posibles afecciones en las pezuñas. Estas medidas cobran relevancia tanto en Paraguay, donde ya hay productores que debieron retirar su hacienda de las zonas de pastoreo, como en la Argentina, donde los organismos mantienen el monitoreo de los ríos y las áreas vulnerables.

El Niño, un factor de riesgo para los próximos meses
La evolución del fenómeno El Niño agrega un elemento de incertidumbre para el sector agropecuario. En su alerta hidrológica, Yacyretá señaló que las previsiones climáticas indicaban una alta probabilidad de eventos hidrológicos asociados a situaciones de aguas altas durante el trimestre octubre-diciembre de 2026. La entidad informó que los caudales afluentes a la represa se habían ubicado un 37% por encima del promedio histórico durante septiembre y un 40% por encima de ese valor en lo que iba de octubre, de acuerdo con la serie 1971-2025. El organismo también vinculó la tendencia creciente con las precipitaciones registradas en la cuenca del Iguazú y con el aumento de las descargas de centrales hidroeléctricas situadas aguas arriba. En la Argentina, el Ministerio de Defensa informó sobre el despliegue de medios navales y personal hacia Corrientes, además de mantener vehículos anfibios logísticos en reserva en la Base Naval Zárate para eventuales tareas de asistencia. La planificación comprende a las provincias de Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. El escenario representa una señal de alerta para productores y autoridades, que deben seguir la evolución de las precipitaciones y los niveles de los ríos para anticipar posibles contingencias.
Un escenario que exige anticipación
Las inundaciones en Paraguay y el ascenso de los ríos en el Litoral argentino muestran la importancia de anticiparse a los excesos hídricos en una región donde conviven agricultura, ganadería y extensas áreas ribereñas. Para el campo, el desafío inmediato pasa por proteger la hacienda, preservar las reservas forrajeras, evaluar el estado de los lotes y sostener la logística de los establecimientos. En paralelo, el seguimiento de los niveles fluviales y de los pronósticos será determinante para conocer la magnitud real de los daños.


