La falta de AvGas deja en tierra a la aviación agrícola de Bolivia
La interrupción del suministro en Santa Cruz y otros puntos del país afecta a empresas de aplicación aérea, mientras el sector cuestiona la falta de previsibilidad y el fuerte aumento del precio del combustible.

La falta de gasolina de aviación AvGas vuelve a poner en alerta a la aviación agrícola de Bolivia. Desde el sábado 26 de septiembre, el aeropuerto El Trompillo, en Santa Cruz, permanece sin suministro de este combustible, una situación que mantiene paralizadas las operaciones de empresas de aplicación aérea, además de taxis aéreos, vuelos de emergencia y escuelas de aviación.
El problema no afecta a los vuelos comerciales regulares de pasajeros, que utilizan combustible tipo Jet, pero sí golpea directamente a la aviación general y agrícola, un sector clave para las tareas de aplicación de productos fitosanitarios sobre extensas superficies productivas. El presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Fumigación Aérea, Jaime Zegada, señaló que la interrupción del suministro se arrastra desde el 26 de septiembre y cuestionó la explicación oficial de YPFB Refinación, que atribuyó el problema a una situación temporal relacionada con la negociación de tarifas y fletes de transporte y la falta de unidades cisterna. Para las empresas de aviación agrícola, la falta de AvGas supone mucho más que una dificultad logística: las aeronaves quedan en tierra y se interrumpen las aplicaciones aéreas que dependen de ventanas operativas determinadas por el clima, el estado de los cultivos y la aparición de plagas y enfermedades. Zegada advirtió además que esta no sería la primera interrupción del suministro registrada durante el año y expresó su preocupación por la posibilidad de que el problema esté relacionado con una disponibilidad insuficiente de combustible en el mercado nacional. El dirigente también cuestionó que YPFB haya planteado al sector la posibilidad de importar directamente su propio combustible.

Un combustible que ya aumentó 131%
La situación se produce después de un fuerte incremento en el precio del AvGas. Según Zegada, el combustible pasó de aproximadamente 4 a 10,50 bolivianos por litro, lo que representa un aumento cercano al 131%. El incremento ya había elevado los costos operativos de las empresas de aviación agrícola y reducido el margen de las compañías que prestan servicios de aplicación aérea a productores. Ahora, la interrupción del suministro agrega un nuevo problema: la falta de disponibilidad del combustible en plena actividad productiva. El dirigente del sector también cuestionó que la producción de AvGas haya sido trasladada de Santa Cruz a Cochabamba, al considerar que esta decisión incrementa la dependencia logística y dificulta garantizar un suministro estable en los principales centros de operación de la aviación agrícola.
La crisis también alcanza al Beni
Operadores del departamento del Beni también reportaron dificultades para acceder a gasolina de aviación y señalaron que la falta de AvGas afecta vuelos hacia comunidades, estancias ganaderas y otras zonas que dependen de la conectividad aérea. La situación adquiere especial importancia en regiones donde las distancias, el estado de los caminos y las características geográficas hacen que la aviación tenga un papel estratégico para el desarrollo de las actividades agropecuarias.
Bolivia habilita importación de AvGas
En medio de este escenario, el Gobierno boliviano anunció una medida para facilitar el ingreso de combustible de aviación desde el exterior. La Aduana Nacional informó que, a partir del 2 de octubre de 2026, la importación de Gasolina de Aviación Grado 100 (AvGas 100) contará con gravamen arancelario cero y cero bolivianos por litro de Impuesto Específico a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD). La medida, contemplada en el Decreto Supremo 5729, estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2027 y permitirá que personas naturales, empresas privadas y operadores de plantas de suministro aeroportuario puedan importar y comercializar este combustible. La decisión abre una alternativa para las empresas de aplicación aérea, aunque todavía queda por determinar si la importación privada permitirá resolver en el corto plazo los problemas de abastecimiento que actualmente mantienen aeronaves paralizadas.
Un problema que trasciende al sector aéreo
Para la aviación agrícola, el episodio expone un problema estructural: la dependencia de un suministro de combustible que no está garantizado de manera continua y cuyos costos han aumentado de forma significativa. La aplicación aérea requiere disponibilidad inmediata de las aeronaves. Una demora en el suministro puede obligar a reprogramar trabajos y afectar tratamientos que deben realizarse dentro de períodos determinados para controlar plagas, enfermedades o malezas. En un país con una importante superficie agrícola y con regiones donde la aviación constituye una herramienta fundamental para llegar rápidamente a grandes extensiones de cultivos, la falta de AvGas puede terminar trasladándose desde las empresas aéreas hasta los productores. Mientras el Gobierno busca normalizar el transporte de combustibles mediante acuerdos con el sector de cisternas y habilita mecanismos para importar AvGas, las empresas de aplicación aérea esperan que el suministro se restablezca y reclaman mayor previsibilidad, disponibilidad y estabilidad de precios para poder mantener sus operaciones.
La situación en El Trompillo se convierte así en una señal de alerta para la aviación agrícola boliviana: sin combustible, las aeronaves no pueden volar y una herramienta esencial para la producción queda temporalmente fuera de servicio.






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