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Guatemala también apuesta por los drones para la pulverización agrícola

Foto del escritor: Florencia Lucero Heguy
Florencia Lucero Heguy
hace 3 días
5 min de lectura

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala incorporó drones agrícolas a sus tareas de asistencia técnica y manejo fitosanitario. Durante 2026 realizó aplicaciones sobre cultivos de sandía, plátano, limón persa y otras producciones.


La utilización de drones para la aplicación de productos agrícolas comienza a ganar espacio en Guatemala. Durante 2026, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) llevó adelante al menos tres experiencias de pulverización con drones en el departamento de Petén, como parte de sus acciones de asistencia técnica a productores. Las intervenciones se realizaron sobre superficies relativamente pequeñas y estuvieron orientadas principalmente al manejo de plagas y enfermedades. Para el organismo, la incorporación de esta tecnología permite avanzar hacia aplicaciones más precisas y oportunas, especialmente en zonas donde las características del terreno pueden dificultar el ingreso de maquinaria terrestre. La experiencia más reciente informada por el MAGA corresponde a agosto de 2026, cuando técnicos del organismo realizaron una aplicación con dron sobre 4,5 hectáreas en Santo Tomás, municipio de Sayaxché, Petén. En esa oportunidad se aplicó una combinación de insecticida para el control de plagas, fungicida para prevenir enfermedades provocadas por hongos y fertilizante foliar. El objetivo fue fortalecer el manejo de los cultivos y brindar asistencia directa a los productores de la zona.

Tres experiencias durante 2026

La utilización del dron agrícola no se limitó a una única demostración. El primer antecedente identificado durante 2026 se produjo en mayo, cuando personal del MAGA realizó una jornada de pulverización en 3,5 hectáreas de sandía y una hectárea de plátano en La Libertad, Petén. La actividad fue desarrollada por personal de la Dirección de Desarrollo Agropecuario (DAGRO) y del Viceministerio Encargado de Asuntos del Petén (VIPETÉN), en el marco de las tareas de asistencia técnica. Un mes después, el 17 de junio, el MAGA informó sobre una nueva aplicación. Esta vez se trabajó sobre 3,5 hectáreas de limón persa en el caserío El Corozal, municipio de San José, Petén. El tratamiento tuvo como objetivo controlar distintas plagas que afectan al cultivo, entre ellas pulgón y mosca blanca, mediante la aplicación de insecticida. La tercera experiencia comunicada oficialmente corresponde a agosto y amplió el espectro de productos utilizados, incorporando no solamente insecticidas sino también fungicidas y fertilizantes foliares. La sucesión de estas intervenciones permite observar que el uso de drones agrícolas en Petén comienza a consolidarse como una herramienta dentro de los programas de asistencia técnica del MAGA, y no aparece únicamente como una experiencia aislada.


Del control de plagas a aplicaciones múltiples

Uno de los aspectos más interesantes de la experiencia guatemalteca es la evolución en el tipo de aplicaciones. En mayo, el objetivo estuvo relacionado con la protección de cultivos de sandía y plátano. En junio, el trabajo estuvo dirigido específicamente al control de pulgón y mosca blanca en limón persa. En agosto, en cambio, la aplicación incorporó tres tipos de insumos: insecticida, fungicida y fertilizante foliar. Esto muestra una utilización del dron que va más allá del concepto tradicional de “fumigación” y se acerca al de plataforma aérea de aplicación de insumos agrícolas.

La posibilidad de trabajar sin ingresar con maquinaria al lote puede resultar especialmente interesante en situaciones de suelo húmedo, pendientes, cultivos implantados o sectores donde el tránsito de equipos terrestres presenta dificultades.

Una tecnología que Guatemala ya venía probando

La utilización de drones agrícolas por parte del MAGA no comenzó en 2026. El organismo ya había informado en años anteriores sobre la incorporación de drones a tareas de agricultura de precisión, incluyendo monitoreo de cultivos, identificación de plagas y enfermedades y aplicación de productos fitosanitarios en áreas de difícil acceso. También existen antecedentes de utilización de drones en Guatemala vinculados al control de plagas de importancia agrícola. Durante el brote de langosta registrado en 2020, se utilizaron herramientas de georreferenciación y drones para localizar poblaciones de la plaga y definir las zonas de intervención. El esquema de control combinó drones con otras herramientas, entre ellas helicópteros, tractores y motobombas. La experiencia permitió incorporar la tecnología aérea no tripulada a un esquema más amplio de monitoreo y control fitosanitario.

Una oferta comercial que también crece

En Guatemala ya existe una oferta privada de servicios de pulverización, aspersión y aplicaciones agrícolas mediante drones. La expansión comercial acompaña además una mayor disponibilidad de equipos específicamente diseñados para agricultura de precisión. En el mercado guatemalteco se ofrecen distintas configuraciones de drones agrícolas, incluidos equipos de la línea DJI Agras, con capacidades de tanque que pueden alcanzar varias decenas de litros dependiendo del modelo. El desarrollo de este mercado plantea una transición interesante: los drones pasan de ser herramientas utilizadas principalmente para monitoreo y relevamiento a convertirse también en equipos de aplicación.

Petén, un escenario favorable para la tecnología

El departamento de Petén presenta algunas características que ayudan a explicar la incorporación de drones. Se trata de una región extensa, con una producción agrícola diversificada y sectores donde el acceso de maquinaria terrestre puede resultar complejo. En ese contexto, un equipo aéreo no tripulado puede ingresar a un lote sin generar tránsito sobre el cultivo y sin depender de las condiciones de transitabilidad del suelo. Además, la capacidad de realizar tratamientos en momentos específicos puede ser relevante frente a determinadas plagas y enfermedades, donde el momento de aplicación tiene una incidencia directa sobre la eficacia del control.

Para pequeños y medianos productores, la posibilidad de contratar un servicio de aplicación sin necesidad de contar con maquinaria propia también puede convertirse en una alternativa frente a las inversiones que requiere una pulverizadora terrestre.

El desafío ahora es medir los resultados

Las experiencias desarrolladas por el MAGA representan un paso en la incorporación de la tecnología, pero el siguiente desafío será medir sus resultados. Para determinar el verdadero impacto de los drones en la pulverización agrícola será necesario conocer qué eficiencia alcanzan frente a los sistemas terrestres, cuánto producto utilizan, cuál es el costo por hectárea y qué nivel de control obtienen sobre las plagas y enfermedades.

También será importante evaluar las condiciones meteorológicas durante las aplicaciones, la calidad de la pulverización y el manejo de la deriva. Estos factores resultan particularmente relevantes en aplicaciones de bajo volumen, donde la regulación de las variables de vuelo y pulverización tiene un impacto directo sobre la calidad de la cobertura.

De la demostración a una herramienta de producción

La experiencia guatemalteca muestra una tendencia que también se observa en otros países de América Latina: los drones agrícolas están dejando de ser exclusivamente herramientas de monitoreo para convertirse en plataformas de aplicación. En Guatemala, el proceso ya tiene varios años de antecedentes y durante 2026 el MAGA realizó al menos tres intervenciones de pulverización en Petén. El paso siguiente será determinar si estas experiencias pueden escalar hacia superficies mayores y convertirse en una herramienta habitual dentro de los programas de manejo fitosanitario y asistencia a productores. Por ahora, los datos disponibles muestran una incorporación progresiva: de las pruebas y experiencias iniciales se pasó a aplicaciones sobre distintos cultivos y con diferentes tipos de insumos.

La pregunta que queda abierta es la más importante para la tecnología de aplicación: qué tan competitivos pueden ser los drones frente a las pulverizadoras terrestres cuando se analizan no solamente la facilidad de acceso al lote, sino también la calidad de aplicación, la capacidad operativa y el costo por hectárea.

 

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