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El Niño pone en alerta al agro brasileño: 163 medidas para anticiparse al impacto climático

Aplica Noticias
7 oct
4 min de lectura

El foco está puesto en anticipar los impactos según cada región y cultivo, reforzar la seguridad hídrica, ajustar las fechas de siembra y ampliar las herramientas de gestión de riesgo.


Brasil decidió anticiparse a los posibles efectos de El Niño sobre su producción agropecuaria y puso en marcha una estrategia que combina información climática, manejo agronómico, financiamiento y herramientas de protección para los productores.

El Ministerio de Agricultura y Pecuaria (MAPA) creó un Grupo de Trabajo específico sobre El Niño, integrado por distintas secretarías del organismo, la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet). El objetivo fue identificar las regiones y cadenas productivas más vulnerables y diseñar medidas de mitigación y adaptación para la campaña 2026/27. El trabajo terminó con un documento que reúne 163 medidas propuestas por Embrapa para mejorar la gestión del riesgo climático en el campo. Las recomendaciones incluyen acciones inmediatas para la próxima campaña, pero también políticas permanentes para aumentar la resiliencia de los sistemas productivos.

Un fenómeno, distintos problemas según la región

Uno de los principales puntos de la estrategia brasileña es que el Gobierno no analiza a El Niño como un fenómeno de impacto uniforme. Según el MAPA, el Sur de Brasil, una de las principales zonas productoras de granos, enfrenta principalmente el riesgo de exceso de lluvias. En cambio, el Centro-Sur puede atravesar períodos de sequía moderada y temperaturas elevadas, mientras que el norte del Sudeste, el Nordeste y el Norte presentan mayores riesgos asociados a la falta de precipitaciones.  El Inmet advierte que en el Norte, Nordeste y sectores del Centro-Oeste y Sudeste existe una tendencia a una menor disponibilidad de lluvias y mayor frecuencia de períodos secos. En el Sur, por el contrario, el aumento de las precipitaciones puede dificultar la implantación de cultivos, provocar anegamiento y favorecer enfermedades. Esto obliga a que las recomendaciones sean diferentes según el territorio y el cultivo. Entre las cadenas identificadas como especialmente relevantes aparecen soja, maíz, trigo, poroto, caña de azúcar, café y mandioca.

ZARC: Brasil ajusta la decisión de cuándo sembrar

Uno de los principales instrumentos utilizados por Brasil es el Zoneamento Agrícola de Risco Climático (Zarc). La herramienta determina, para cada municipio, cultivo, tipo de suelo y ciclo de la variedad, cuáles son las ventanas de siembra con menor probabilidad de pérdidas por eventos climáticos adversos, entre ellos sequías, exceso de lluvias, heladas y temperaturas extremas. El sistema utiliza series históricas de al menos 30 años e incorpora información de años con El Niño y La Niña.  La estrategia brasileña busca además profundizar la relación entre Zarc y las prácticas de manejo. El denominado Zarc Manejo incorpora indicadores vinculados con la calidad del suelo y el sistema productivo, como cobertura con rastrojo, rotación de cultivos y tiempo sin remoción del suelo. El cumplimiento del Zarc también está relacionado con el acceso a instrumentos como crédito oficial, Proagro y el Programa de Subvención al Premio del Seguro Rural.



Soja: siembra escalonada y cobertura del suelo

Para la soja, Embrapa recomienda adaptar el manejo a la distribución de las precipitaciones y no solamente al volumen total de lluvia. Entre las medidas planteadas para la campaña 2026/27 aparecen el respeto de las ventanas de siembra definidas por Zarc, la utilización de plantas de cobertura para generar palhada, la siembra escalonada y el uso de cultivares de diferentes ciclos. El objetivo es reducir tanto el riesgo de sequía como el de exceso de precipitaciones. La formación de cobertura sobre el suelo adquiere particular importancia porque ayuda a conservar humedad en las regiones donde las lluvias pueden ser más irregulares y, al mismo tiempo, contribuye a reducir la erosión en zonas donde se esperan precipitaciones intensas.

El Cerrado, una zona crítica

En el Cerrado, uno de los grandes polos agrícolas de Brasil, Embrapa identifica tres riesgos principales asociados a un El Niño fuerte. El primero es una irregularidad en el comienzo de la temporada de lluvias, que puede alterar la ventana óptima de siembra de los cultivos de verano. El segundo son los llamados veranicos, períodos secos dentro de la temporada de lluvias que pueden provocar estrés hídrico durante el desarrollo de los cultivos o el llenado de granos. El tercero es el efecto sobre la segunda cosecha: si la primera siembra se retrasa, se reduce el período disponible para sembrar maíz, sorgo o algodón de segunda, aumentando el riesgo de que esos cultivos lleguen a etapas críticas durante el período seco. Por eso, Embrapa plantea combinar Zarc con sistema de siembra directa, conservación del suelo y diversificación de cultivos como herramientas para aumentar la resiliencia.

El agua pasa al centro de la estrategia

El informe final del Grupo de Trabajo plantea fortalecer la seguridad hídrica y ampliar la adopción de sistemas productivos resilientes. También propone integrar Zarc con buenas prácticas agrícolas, crédito rural, seguro rural y Proagro. Dentro del Plan Safra 2026/27 existen herramientas que pueden utilizarse en este contexto, entre ellas líneas destinadas a irrigación y uso eficiente del agua, recuperación de pasturas, almacenamiento e innovación tecnológica. La lógica es que la respuesta a El Niño no sea únicamente compensar las pérdidas después del evento, sino invertir antes para reducir la exposición del productor.

Crédito y seguro como parte de la prevención

El Gobierno vincula la información de riesgo climático con crédito rural, seguro agrícola y Proagro, buscando que la planificación productiva esté asociada al nivel de exposición climática de cada zona. Además, el 29 de septiembre fue sancionada la Ley Nº 15.526, que modifica el marco legal del seguro rural. De esta manera, la estrategia brasileña incorpora una tercera capa de protección: prevenir → adaptar → transferir el riesgo.

Embrapa: tecnología y manejo para resistir el clima

Las recomendaciones elaboradas por Embrapa incluyen distintas tecnologías y prácticas destinadas a aumentar la capacidad de los sistemas productivos para soportar eventos climáticos extremos. Entre ellas aparecen la siembra directa; la recuperación de pasturas degradadas; la integración agricultura-ganadería-bosque; los sistemas agroforestales; la fijación biológica de nitrógeno; los bioinsumos; el manejo de pasturas; las herramientas de planificación agrícola y el monitoreo de plagas y enfermedades. En otras palabras, Brasil está planteando que la respuesta al El Niño también pasa por modificar la estructura productiva del establecimiento para que pueda soportar mejor los extremos.

 


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