El Niño pone en alerta al agro colombiano por el riesgo de déficit hídrico en los próximos meses
Mientras Colombia atraviesa su segunda temporada de lluvias, la UPRA advierte que cultivos y pasturas de varias regiones podrían enfrentar problemas de disponibilidad de agua hasta marzo de 2027. El Gobierno activó medidas de prevención y herramientas de cobertura para productores.

La evolución del fenómeno de El Niño suma un nuevo factor de preocupación para el campo colombiano. Aunque el país transita la segunda temporada de lluvias del año, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) prevé precipitaciones inferiores a los promedios históricos en amplias zonas del territorio. En paralelo, la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) advirtió sobre el riesgo de déficit hídrico para cultivos y pasturas durante los próximos meses.
Según la información del Sistema de Información para la Gestión de Riesgos Agropecuarios (SIGRA) el riesgo por falta de agua se extiende hasta marzo de 2027 y alcanza especialmente a la región Caribe, el norte de la región Andina y la Orinoquía. La herramienta también identifica una situación de atención en el sur de la Orinoquía, donde la disponibilidad de agua podría resultar insuficiente para algunos cultivos. El sistema permite consultar amenazas climáticas, vulnerabilidad productiva y posibles impactos según la actividad agropecuaria y la ubicación geográfica.
Menos lluvias, pero no ausencia de precipitaciones
El IDEAM informó que octubre y noviembre concentran habitualmente los mayores volúmenes de la segunda temporada de lluvias, en particular en las regiones Andina y Caribe. Sin embargo, las condiciones asociadas a El Niño pueden modificar ese comportamiento y generar acumulados inferiores a los habituales.
El organismo también advierte que el fenómeno no elimina las lluvias. Pueden registrarse tormentas intensas y episodios de precipitaciones localizadas, incluso en zonas donde se espera un déficit acumulado. Para el sector agropecuario, esta combinación obliga a seguir de cerca tanto la disponibilidad de agua como la distribución de las precipitaciones. Los déficits pueden afectar el desarrollo de los cultivos y las pasturas, mientras que las lluvias intensas en períodos cortos pueden ocasionar anegamientos, erosión y dificultades en los caminos rurales. El impacto, de todos modos, dependerá de las condiciones locales, el tipo de producción, la etapa del ciclo productivo y la disponibilidad de infraestructura para almacenar o distribuir agua.

El Gobierno prepara medidas para proteger la producción
Ante el escenario climático, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural instaló en mayo un Puesto de Mando Unificado sectorial para coordinar acciones de prevención y respuesta. La iniciativa reúne a organismos como la UPRA, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), Agrosavia, Finagro y el Banco Agrario, entre otras entidades.
Entre las líneas de trabajo figuran el acompañamiento técnico a los productores, el seguimiento de la disponibilidad hídrica, la adaptación de los calendarios productivos y el fortalecimiento de los sistemas de información agroclimática. A su vez, en agosto el Ministerio informó sobre la implementación de un piloto de seguro agropecuario por US$ 2,99 millones, destinado a proteger a 14.402 pequeños productores de bajos ingresos de Córdoba, Sucre, Chocó, Cundinamarca y Meta frente a eventos climáticos severos. El mecanismo contempla una suma asegurada de referencia de US$1.429 por productor y busca facilitar una respuesta financiera ante determinados eventos cubiertos por la póliza. Estas iniciativas forman parte de una estrategia de gestión del riesgo que apunta a reducir la vulnerabilidad económica de los productores frente a las variaciones del clima.
El seguimiento agroclimático, clave para los próximos meses
El escenario plantea un desafío para la planificación de la campaña agrícola y la actividad ganadera. La evolución de las lluvias y las temperaturas será determinante para evaluar las necesidades de riego, el manejo de las pasturas y las decisiones sobre siembra y producción. Para anticiparse a los posibles impactos, los productores pueden consultar el SIGRA de la UPRA y los boletines semanales para el sector agrícola del IDEAM, que reúnen pronósticos de precipitaciones por departamento, anomalías de lluvia, temperaturas y disponibilidad hídrica. Con la perspectiva de que el riesgo por déficit hídrico se mantenga hasta marzo de 2027 en determinadas regiones, la atención estará puesta en la evolución de las condiciones climáticas y en la capacidad de las herramientas de prevención para reducir las pérdidas productivas.


